viernes, 26 de mayo de 2017

40 años de la primera copa de Europa del Liverpool



Un sueño eterno que se hizo realidad.




Por George Olmos (@george_olmos)


Este año se cumplen cuarenta años de la primera vez que George Lucas se puso delante de una cámara y se le ocurrió que Star Wars sería una gran película y de la primera Copa de Europa ganada por los Reds, un camino que no fue fácil con una generación que comenzó Shankly y la hizo que fuera inmortal Paisley. El rival fue un gran conocido, el Borussia Mönchegladbach. Dicen que la ciudad del amor es Paris, pero para los Reds el amor por la Copa de Europa surgió en Roma. 

Los Reds tuvieron que levantarse de una derrota que dolió, la final de la FA Cup a manos del  Manchester United, Paisley supo levantar al equipo tras aquella derrota.

El camino al sueño.

Los Reds viajaron a Irlanda para enfrentarse al Crusaders FC, el campeón irlandés no fue problema para el equipo de Paisley que no puso mucha oposición y tras vencer en Anfield por 5-0 (del minuto 81 al 90 marcaron 4 goles) en tierras irlandesas ganaron por 0-2. 

El siguiente paso fue el más duro, pero no porque fuera un equipo difícil, sino por el partido de ida ante los turcos del Trabzonspor, algo que recordaba Ray Clemence así: "Trabzonspor en 1977 fue el peor viaje europeo. El terreno de juego tenía rocas por todas partes. El hotel era horrible, nos despertó el ruido de los animales de granja a las 5 a.m., la comida era terrible y perdimos 1-0".



Tras pasar una noche en Estambul tuvieron que volar hacía un sitio que no era un lugar muy idílico,  Phil Thompson lo explica: “Era un poco como un pequeño conjunto de chabolas, algo que tu podías ver en “Casablanca”. Subimos un poco por unas carreteras al hotel, era algo horrible”. Las camas eran pequeñas, hasta un jugador bajó a recepción para decir que no entraba en las camas, sus piernas colgaban, pero en el campo no fue nada mejor, tan sólo había 8 asientos para 15 o 16 jugadores que viajaban. Pero el Liverpool se deshizo de los turcos en tan sólo 20 minutos con tres goles y directos a los cuartos de final.

El siguiente rival sería un duro competidor y dicen que fue el punto de inflexión para los Reds, los franceses del Saint-Étienne que tras imponerse por 1-0 en la ida se encontrarían con la noche de “Supersub” y con un 3-1 en la vuelta. Todo lo contrario fue las semifinales ante los suizos del Zurich FC que con un 6-1 en total dejaban el camino para la final de Roma.

Un vínculo eterno con la ciudad eterna.

Roma la ciudad eterna se vestía por primera vez a recibir al equipo Red, años después sería siempre un vínculo eterno, ya que con aquella final ganada en 1984 haría que la ciudad capitalina fuera el jardín de recreo de los Reds.


Los kopites viajaron en autobuses, trenes y como pudieron a la ciudad italiana.

Ahora nos parece fácil y “sencillo” viajar a una final de Champions o Europa League, pero pónganse en la tesitura de hace 40 años. Pocos vuelos y caros, por lo que los kopites que quisieron ver a su equipo levantar por primera vez dicho trofeo, peregrinaron desde días antes. Además, hay que sumarle que muchos de ellos se encontraron con una huelga ferroviaria en Francia, por lo que la vuelta al mundo en ochenta días de Phileas Fogg se quedó corta para ellos y debieron viajar por Bélgica, Suiza, Alemania e Italia.


Dicen que cuando al mediodía del día anterior el calor hacía estragos entre los Reds, llegaban a la ciudad eterna y cuando entraron dieron la mayor de las bienvenidas:

We're on our way to Roma (Estámos camino de Roma)
On the 25th of May (El 25 de Mayo)
All the Kopites will be singing (Todos los Kopites estarán cantando)
Vatican bells they will be ringing (Las campanas del Vaticano sonarán)
Liverpool boys they will be drinking (Los Liverpool boys estarán bebiendo)
When we win the European Cup (Cuando ganemos la Copa de Europa)

Se estima que más de 30.000 seguidores del Liverpool habían conseguido de mil maneras distintas llegar a Roma y poder colocar sus banners, calentar sus gargantas con cerveza, vino y, por supuesto, con canticos para sus jugadores como "HERE WE GO GATHERING CUPS IN MAY”, “PAISLEYS PANZER DIVISION”, una que me encanta “Tommy Smith is prettier than Sophia Loren” y el ya mítico “JOEY ATE THE FROGS LEGS - MADE THE SWISS ROLL - NOW HE'S MUNCHIN' GLADBACHS". Cuando entraron al anfiteatro romano, el Estadio Olímpico, las caras de los jugadores al ver todo lo que los hinchas que habían hecho les hizo saber que el jugador número doce no les iba a dejar solos.


Terry McDermott  “Cuando vimos a 35.000 de nuestros fans en la capital italiana. Sólo sabíamos que no podíamos defraudarlos” 

El partido fue una lucha de dos estrategas que se conocían de aquella final de UEFA de 1973, Lattek y Paisley, dos mentes privilegiadas que darían grandes noches a sus respectivos conjuntos. Esta vez el Borussia Mönchegladbach quería ser el Rey, pero se quedó sin trono. 

Paisley dejó en el banquillo al gran hombre milagro, David Fairclough, aquel que había dado con su gol al Saint-Étienne el paso a un título europeo, su puesto lo ocupó Ian Callaghan en ese 4-4-2. 

Jimmy Case contaba hace un tiempo a Anfield Warp lo que Bob Paisley les dijo al principio del partido, una frase para recordar siempre "La última vez que estuve aquí, en Roma, yo estaba en un tanque liberando este sitio. Ganamos a los alemanes entonces, vamos a ganarles esta noche, vamos a ello"

Emlyn Hughes “Recuerdo que antes del partido pensé: “Dios mío estamos de vuelta en Liverpool".

Este sería el último partido como Red de Kevin Keegan y lo dio todo y le dieron todo, su marcador Berti Vogts  le hizo un marcaje al hombre que le dejó alguna secuela después del partido, aun así el alemán sufrió con todos los cambios de ritmo que le hizo el inglés. Keegan volvió loco al defensor del Borussia, que algunos veían como el sucesor de Beckenbauer y que años después lo fue en los banquillos.   


El marcaje a Keegan fue duro, era el jugador diferente y la magia en aquel Liverpool

En el minuto 27 un balón robado por Ian Callaghan, al que colocó Paisley en el medio,  lo hacía llegar a Steve Heighway que hacía una de sus jugadas locas, un zigzag y cedió el balón a Terry McDermott que no falló tal magnífica jugada. En ese momento estalló la grada, los kopites vivieron una locura, no paraban de gritar ese gol y en las gargantas Reds se empezó a escuchar “EE - Aye - Addio – The Pope is a Red.”. El equipo de Paisley tocaba con los dedos el primer título europeo.

Los alemanes, con muchos internacionales y grandes jugadores, avisaban a los Reds que no todo iba a ser fácil. Rainer Bonhof golpeó su disparo en el poste de la portería de Clemence y hacía que los reds se salvarán. Con ese susto en el cuerpo, los de Paisley se iban con el 1-0 al descanso y a tan sólo 45 minutos de la inmortalidad en Roma.


Los dos chicos salidos del Scunthorpe lograban el titulo tan esperado.

Tras el paso por vestuarios, los reds volvían al campo y sin tiempo para haber sudado las camisetas, el diablillo de Simonsen ponía el empate en el marcador con  un disparo ante el que no pudo hacer nada Ray Clemence. Por primera vez en la final los alemanes respiraban y empezaban a animar a los suyos. El equipo de Lattek comenzaba a tener el partido donde quería y tenía también, lo más importante, el balón. Clemence se erigió como el héroe en esos momentos, pero los alemanes no contaban con otro factor: el momento Keegan. ‘Súper Ratón’ empezaba hacer jugar a sus compañeros, Callaghan, McDermott y Ray Kennedy se mostraban mucho más gracias al juego de Keegan.

Allan Simonsen “Se puede decir que Keegan nos ganó él solo”

En el minuto 65, con un Liverpool ya volcado hacia la portería de los alemanes, llegó el gol de Tommy Smith que se elevaba por encima de los defensores y marcaba el segundo, como comentó el comentarista Barry Davies “Es Tommy Smith ¡Oh, qué final a una carrera!” y es que el gran “Anfield Iron” diría adiós al Liverpool al final de esa temporada. Otra vez la locura, el gol dejó muy tocado a los de Lattek. A ocho minutos para el final Vogts, que le había dado de todos los colores a Kevin Keegan, cometía un penalti sobre el siete del Liverpool y  un silencio se apoderó del Olímpico. Phil Neal cogió el balón, se acercó al esférico, cinco pasos y con calma colocó el esférico a la derecha de Wolfgang Kneib y llegó la sentencia y, como el emperador romano, su pulgar fue hacía abajo. Los reds habían ganado su primer título europeo.



Dicen que al final del partido los kopites que estaban en el estadio no se quisieron olvidar de aquella persona que puso la primera piedra y "Shankly-Shankly" comenzó a sonar en las voces de los Reds y después, además, cantaron a su nuevo emperador, Paisley. También se quiso despedir la afición con cánticos de Keegan (los problemas económicos hicieron que el gran Keegan tuviera que aceptar la propuesta del Hamburgo, pero no pasó nada, Paisley tenía en la cartera al gran Kenny Dalglish). Trece años de perseverancia daban consigo el gran título europeo.

Tommy Smith “La Copa de Europa de 1977 fue la primera vez que me di cuenta de la multitud que nos acompañaba. Fuimos a mirar lo que pasaba en el estadio de Roma y nos dimos cuenta que tres cuartas partes eran reds”

Cuando finalizó el partido, Bob Paisley volvió a recordar sus años en el ejército, liberando Europa y como sería la fiesta posterior al triunfo “Esta es la 2º vez que he vencido a los alemanes aquí...la 1º vez fue en 1944. Fui a Roma en un tanque, cuando la ciudad fue liberada. Si alguien me hubiera dicho que estaría de vuelta aquí para ver ganar la Copa de Europa 33 años después, les habría dicho que están locos. Pero quiero saborear cada minuto, es por eso el porqué no voy a beber esta noche. Sólo bebo en ocasiones”


Callaghan y Tommy Smith dos de los veteranos y almas de aquel Liverpool.

En Liverpool, el gran capitán Emlyn Hughes cantó algo que le costaría posteriormente los cristales de su casa: “Liverpool are magic, Everton are tragic”. Sí. Más tarde los aficionados  evertonians le rompieron las ventanas de su casa

Al igual que Star Wars hace 40 años comenzaba una saga, también el Liverpool ponía ese granito de arena para su saga.

Cuando el árbitro pitó el final se escuchó esto de los kopites:

We're on our way to Roma (Estámos camino de Roma)
On the 25th of May (El 25 de Mayo)
All the Kopites will be singing (Todos los Kopites estarán cantando)
Vatican bells they will be ringing (Las campanas del Vaticano sonarán)
Liverpool boys they will be drinking (Los Liverpool boys estarán bebiendo)
When we win the European Cup (Cuando ganemos la Copa de Europa)




-FICHA DEL PARTIDO-.

25 de Mayo del 1977.

Liverpool 3-1 Borussia Mönchegladbach

LIVERPOOL: Ray Clemence, Phil Neal, Joey Jones, Tommy Smith, Emlyn Hughes ©, Ray Kennedy, Jimmy Case, Steve Heighway, Ian Callaghan, Terry McDermott, Kevin Keegan.

Entrenador: Bob Paisley.

BORUSSIA MÖNCHENGLADBACH: Wolfgang Kneib, Berti Vogts ©, Hans Klinkhammer, Wittkamp, Rainer Bonhof, Horst Wohlers (Hannes 79’), Simonsen, Wimmer (Kulik 24’), Uli Stielike, Schäfer, Jupp Heynckes.

Entrenador: Udo Lattek.

GOLES:

1-0 Terry McDermott  min.28.
1-1 Allan Simonsen min.52.
2-1 Tommy Smith min.64
3-1 Phil Neal (p) min.82

ARBITRO:  Robert Wurtz (Francia) .

ESTADIO: Estadio Olímpico, Roma, 52,078 espectadores.

Bibliografía @LFCHistory 
Fotos @angelcakephotos, @LiverpoolEcho


Ya os contaremos más historias alrededor de está final, estar atentos.

martes, 23 de mayo de 2017

Balance temporada del Liverpool 2016-2017 por @Javi15195



Una dura temporada para Klopp.




Por Javier Cordero (@Javi15195)

La primera temporada completa de Jürgen Klopp al mando del Liverpool nos ha permitido conocer más a fondo algunos de los dogmas que desea implantar en este proceso de reconstrucción y afianzamiento de un equipo competitivo dentro de la élite. Ha sido más largo y problemático de lo que el entrenador alemán podía prever en un principio e incluso las dudas se han apoderado del equipo en más de una ocasión a lo largo de la campaña mermando así algunas de las cualidades más destacadas y prácticas que había mostrado. Como toda entidad que pretende evolucionar año tras año, es tiempo de hacer balance y de los ejercicios de autocrítica, reflexión, evaluación y reconocimiento de aquellos factores que pueden ser mejorables y otros a partir de los cuales se puede seguir creciendo.


EL CAMINO

Desde el inicio de la pretemporada no puede decirse que el equipo inglés no haya tenido un rumbo que seguir sino todo lo contrario. Durante este periodo se ha podido establecer una identidad que definiese los principios por los que iba a regirse y una base sólida que fuese válida en la fase competitiva. Algunos de estos principios vienen de la mano del entrenador, de su forma de entender el fútbol. Otros forman parte de ese cúmulo de experiencias de sus primeros ochos meses en Inglaterra para lograr una adaptación de sus ideas a las particularidades de la Premier League. A raíz de todo esto, el de Stuttgart tomó algunas decisiones con el fin de consolidar su modelo de juego:

  • De 4-2-3-1 a 4-3-3. Si el primer prototipo del Liverpool se caracterizaba (en parte fruto de su situación anímica) por aquel 4-2-3-1 carácter impulsivo y agresivo representado en esa presión kamikaze y esos ataques picudos y de mucho vértigo, el segundo año ha buscado un equipo más reflexivo y con mejores respuestas en el plano táctico bajo el 4-3-3. El nuevo sistema le aportó diversos beneficios, entre los que resaltan aquellos que se dan cerca de la portería contraria; un pressing más eficiente en el que se cerrasen muy bien los espacios existentes entre los jugadores rivales (presión en intervalos), se forzasen muchas pérdidas y se recuperasen muchos balones. Por otro lado, le ofrecería la posibilidad de ubicar a mucho hombre entre líneas para dominar el carril central, juntándolos en torno al balón para esas intervenciones que cambien el ritmo y desequilibren cerca del área.
  • La definición de Henderson. Tras una carrera marcada por la polivalencia y ese ser todo en el campo y nada en concreto a la vez, el capitán ha sido designado definitivamente como mediocentro con el propósito de aumentar su importancia. Una preparación estricta para asumir tal responsabilidad ha hecho que su cabeza y sus botas conozcan el juego. El rigor a la hora de colocarse y distribuir con criterio han sido una ventaja importante en el centro del campo, siendo la pieza clave para que el equipo funcionase.
  • Libertad para el ataque. Otra de las particularidades de Klopp en la fase ofensiva es dar rienda suelta a los futbolistas más dotados para generar peligro. Por ello, su tridente de ataque está compuesto por Mané, Firmino y Coutinho, todos con alma de segundo delantero: buena movilidad, capacidad de dañar en espacios reducidos y pegada. La compenetración y sentido asociativo de estos tres forja una sociedad creativa y desequilibrante. La segunda línea también tiene peso en la ofensiva: Lallana y Wijnaldum han hecho funciones de centrocampistas totales y la intención de ambos es jugar siempre hacia delante.


Bajo estas pautas y otras más, el Liverpool completó un primer tercio de campaña sorprendente que hacía ver al resto que la máquina estaba muy bien engrasada y que mirarían a la cara a cualquiera. El balón corría con sentido y hacia arriba a gran velocidad y el gran trabajo táctico para ocupar y generar espacios se hacía notar con intensidad. Se jugaba de memoria y con el paso de las jornadas se vio un equipo muy dotado para generar muchas ocasiones de gol y dominar durante muchos minutos los partidos. Así se lograron resultados muy satisfactorios ante rivales de entidad como el Arsenal, Tottenham, Leicester o Chelsea. Una presión inteligente y eficaz sobre el pase de salida del oponente, mucha inspiración para hacer circular el balón y dinamita cuando se trataba de contragolpear. Entre tanto engranaje se situaba Coutinho como pieza central de cualquier tarea productiva que realizasen los reds en el césped. Klopp le ha hecho comprender que los buenos deben participar lo máximo posible para que todo fluya y va mutando hacia un jugador con mayor capacidad de reflexión en la toma de decisiones, es decir, uno más apropiado para generar juego desde atrás. Moviéndose por la zona del interior izquierdo, fue la lanzadera que hacía volar. Hasta que la lesión truncó el ritmo de su equipo e hizo replantearse a Klopp ciertas cosas para prolongar el estado de forma.

La lesión de Coutinho marcó el inicio del declive

Tras la lesión del brasileño allá por noviembre, vimos un equipo igual en el fondo y muy diferente en las formas pues al ser la espina dorsal del sistema afectó al resto de factores que lo componen. En primer lugar desde la portería donde Loris Karius sufrió en sus propias carnes las dificultades de adaptación a la Premier League. Se le vio pequeño y timorato en la portería y ese estado de nerviosismo podía costarle caro a un Liverpool que tenía menos control en la medular y concedía más ocasiones. Por eso Mignolet recuperó el puesto y mostró lo fuerte que se había vuelto trabajando en la sombra. En cuanto a la retaguardia el hecho de consolidar una pareja de centrales por unas u otras circunstancias (lesiones, el tema burocrático de Matip...) no pudo darse y se perdió una estabilidad vital para no cometer errores y ser fiables sin balón. En el mediocampo, los recambios de Coutinho fueron Emre Can o Lucas Leiva, dos futbolistas que están muy lejos de ser el cerebro creativo en el campo lo que llevó a una circulación más pesada y lenta. Por su parte Firmino se quedó sin su mejor socio y Mané sin esos pases teledirigidos al espacio. Como decíamos, la lesión del número 10 brasileño repercutió en todas las zonas y aspectos del equipo.



Con esa serie de problemas y la falta de frescura se llegó al carrusel de partidos entre diciembre y enero. El juego practicado hizo justicia con los resultados al obtener solo una victoria en los siete partidos del primer mes del año. Los rivales fueron tomándole la medida y el repliegue intensivo fue la kryptonita que le alejó de los títulos muy pronto. Faltaba fluidez, ideas bienintencionadas e iniciativa para superar el problema con cierta suficiencia. En definitiva, surgieron las dudas sobre cómo afrontar las dificultades. Las actuaciones individuales de jugadores como Mané, Wijnaldum o Mignolet sostenían a un conjunto que se estaba desinflando.

El Liverpool 2017 mostró un fútbol justo de calidad pero sí mucha fe en el objetivo

Sin embargo se era consciente de que sus rivales tenían problemas deportivos semejantes y la desventaja de dividir atenciones a más competiciones. Con solo la liga por delante había que resguardarse en la motivación y el convencimiento de que lograrían sus propósitos de un modo u otro. Para ello el grupo debía recuperar sensaciones, primero mediante esas fechas marcadas en rojo en el calendario que tanto le refuerzan y después integrando al recuperado Coutinho en la dinámica, algo que tardó en llegar. El tiempo corrió en su contra y también los imprevistos de las lesiones por lo que a Klopp se le denegó la armonía que mostraba su equipo al inicio. Fue el crecimiento individual de algunos de sus puntales lo que permitió al Liverpool imponerse a la adversidad los últimos dos meses de campaña y conseguir el billete para la Champions League.



PUNTOS POSITIVOS


  • Objetivo cumplido. Obviamente es la mejor noticia de la temporada. El Liverpool se caracteriza por tener una plantilla falta y necesitada de experiencia para probarse ante los mejores del continente. Además la clasificación supondría tener un mercado en el que adquirir futbolistas de mayor dimensión para ser más competitivo.



  • De tú a tú ante los grandes. Los reds se han ganado el derecho a ser tratados de usted cuando se viste de etiqueta en las fechas señaladas. Everton, United, Arsenal, City, Tottenham y Chelsea no pudieron doblegarle en ninguno de sus partidos gracias a su compostura y determinación sobre el campo. Se notó y con creces la buena preparación y elección de los planteamientos por parte de Klopp fruto de su gran conocimiento de los rivales.



  • El sentido de unidad equipo-afición. Al fin el binomio Liverpool-Anfield se ha transformado en un todo indivisible y fundamental para seguir creciendo en el futuro. Los aficionados conocen de buena mano la personalidad del entrenador y aquello que busca en ellos para que exista un feed back muy positivo y todos remen en la misma dirección. Se tiene paciencia y confianza en un proyecto ideado a largo plazo y que debe dar un salto de calidad esperado.

  • Reparto goleador. Al irse Luis Suárez y verse tan lejana la opción de recuperar a Sturridge para la causa, el Liverpool se quedó huérfano (a diferencia de sus oponentes directos) de un jugador de +20 goles por temporada. Conscientes de ello varios futbolistas se han esforzado para compensar este déficit y aportar en la definición. Algunos se quedaron en el intervalo de los 5-10 goles como Milner, Emre Can, Wijnaldum, Sturridge y Origi mientras que el tridente Mané-Firmino-Coutinho superó la decena de tantos, no siendo ninguno un especialista de cara a portería.

  • Philippe Coutinho. El brasileño ha hecho la temporada de su vida gracias a su evolución más que por su nivel. Klopp no solo ha valorado y potenciado su talento sino que le ha dado una vuelta de tuerca a su modo de percibir el fútbol y le ha hecho un futbolista más global, con más presencia y repercusión en el juego. En definitiva, un jugador más determinante y evolucionado capaz de cumplir más funciones en el campo.



PUNTOS NEGATIVOS


  • La defensa. Pasan las temporadas, pasan un gran número de defensores por el club y no hay un gran atisbo de mejora en esa parcela del campo. Parece inexplicable este mal endémico que no logra sanar el club (Matip en cambio ha puesto de su parte) y que se ha instalado desde que Reina era custodiado por los Skrtel, Carragher y Agger en plenitud futbolística. Y de eso hace casi 10 años...



  • Las lesiones. A pesar de haber completado una pretemporada completa el entrenador alemán no ha podido evitar estos inconvenientes, de gran magnitud si tenemos en cuenta quiénes han sido los perjudicados: Henderson, Lallana, Coutinho, Mané... Futbolistas capitales dentro del estilo de juego que han trastocado el buen hacer del Liverpool y que ha tenido su efecto en los siguientes puntos que expondremos a continuación.



  • El banquillo y su aporte limitado. Klopp diseñó la plantilla a su imagen y semejanza luego este debate tiene pocos argumentos a su favor. En primer lugar porque la activación de los menos habituales no ha sido la adecuada y eso hace ver la poca confianza que se le tiene a día de hoy al equipo B, ya sea por la inexperiencia (Woodburn, Arnold, Grujic) o por su falta de feeling futbolístico (Moreno, Klavan). El hecho de reducir posibilidades conlleva una mala gestión de los cambios y también muy poca repercusión cuando se realizan, faltaban recursos para cambiar las situaciones de partido adversas. En definitiva, la confección de la plantilla ha podido ser mejorable así como su gestión. Ha mostrado dudas y más jugadores de lo imaginado no han sido preparados para al menos contar de vez en cuando.



  • Flexibilidad en la idea. El alemán es un entrenador bastante ortodoxo y fiel en lo que a sus ideas se refiere. Entiende que es complejo transmitir su filosofía y más aún que arraigue en el interior de los suyos por lo que la tiene presente en cada entrenamiento y cada partido. Quizá por eso peca de rigidez en su manera de ver el fútbol y le cuesta cambiar el rumbo, más si es bruscamente. El fondo de armario se le quedó corto, como explicábamos en el anterior punto; la perspectiva y una visión más particular del contexto también. Al Liverpool le tomaron la medida muchos equipos durante 2017 y siempre ofreció las mismas respuestas, todas ellas demasiado previsibles. Se echó en falta más ingenio y variedad en la dirección de campo para marcar la diferencia pues ante el mismo problema no le funcionaba dar siempre la misma solución.



  • Daniel Sturridge. En plena forma, delantero titular para algún grande de Europa y como suplente uno de los hombres más capacitados para revolucionar cualquier partido. Sturridge no se ha quedado ni a mitad de uno ni a mitad de otro, simplemente se ha quedado. Los problemas físicos que arrastra parecen insalvables y ha perdido esa confianza del entorno que era casi todo en él. Hasta el momento su estancia en el equipo ha servido (se supone) para mantener unido el vestuario, futbolísticamente hay poco que decir. La moral y el nivel es la del  eterno lesionado.




-EVALUACIÓN DE LA PLANTILLA-


Sobresaliente

Simon Mignolet. la suplencia le hizo recapacitar. Ha terminado de ser decisivo, ganando protagonismo y mostrando cosas nunca antes vistas en él, como su determinación y seguridad en los balones aéreos. Junto a ello, sus muy buenos reflejos y capacidad de estirarse para llegar a balones que parecen imposibles. Mignolet ha crecido.

Sadio Mané. Era de sobra sabida su compatibilidad con el modelo de juego pero no de su nivel. A su dominante potencia física le ha añadido un punto más de finura con la pelota y como resultado, un gran acierto goleador y uno de los fichajes del año en la Premier. Ha sido un martillo.

Adam Lallana. Talento desencaminado que por fin ha encontrado el rumbo. Debía responder a la confianza asumiendo responsabilidades y lo ha hecho: lanzando la presión, moviéndose, asociándose, llegando, asistiendo o marcando. Representó una fuente de ventajas por su lectura y dominio técnico. Su confirmación.

Coutinho. Caso similar al de su compañero Adam, canalizó de forma magistral su fútbol y dejó atrás la intermitencia y la irregularidad. Se ha ganado a pulso ser la piedra angular del proyecto.



Notable

Jordan Henderson. Sus problemas físicos han dejado algo vacío a la medular red. Ya como mediocentro, ha dado exhibiciones de posicionamiento, gestión del balón y capacidad de robo. Comienza a hacer muchas cosas bien en una posición tan comprometida como la suya.

Giorginio Wijnaldum. De menos a más. De ser un complemento ideal a ser un centrocampista de buenas cualidades físicas, tácticas y técnicas. Además marcó goles importantes.

Roberto Firmino. El brasileño ha bajado un poco sus prestaciones con respecto a un año atrás, afectándole como pocos la baja de su compatriota. Su regularidad no ha sido tan clara y se ha mostrado menos autosuficiente aunque está muy adaptado a su papel de 9 y al estilo de juego de Klopp, demostrando que no solo es un buen atacante sino que también es un buen defensor a la hora de realizar la presión. Recuperó muchos balones para ser un delantero.

Joel Matip. Un central que contagia su serenidad y compostura a la hora de defender. Limpio sacando la pelota y dominante por arriba, fue el mejor defensor.

Emre Can. Futbolista hecho para los partidos grandes. A pesar de tener déficits con balón que no logra pulir, en términos de presión, recorrido, tackle y chocar con el rival es garantía de éxito. Ideal para partidos de gran exigencia física.

James Milner: fuera de posición y con dificultades para asistir, lo que le generó una limitación en su fútbol y en el del Liverpool FC. A pesar de ello ha demostrado ser muy aplicado en términos ofensivos y defensivos. Cumplió con creces.



Bien


Nathaniel Clyne. El impacto del internacional inglés se ha visto bastante mermado con respecto al año pasado a pesar de zar de todo el carril derecho. Le faltó más atrevimiento y descaro para materializar sus numerosas incorporaciones por el costado. Puede ser un lateral con más peligro en sus botas.

Dejan Lovren. El central croata ha ganado en conceptos defensivos aunque su posicionamiento y concentración le juegan malas pasadas. Demasiado fallo individual que suele afectar a su confianza.

Lucas Leiva. Hombre de club, ha mostrado un gran compromiso para jugar bien cuando se le necesitaba  sea de central o de mediocentro.  Hombre importante en el vestuario.

Divock Origi. El belga es un delantero con condiciones pero sin decisión. Puede hacer jugar bien a los de alrededor pero este año ha tenido serios problemas para orientarse a portería, algo que condiciona a un equipo sin especialista goleador. De momento él no es esa figura.



Suficiente


Marko Grujic. Su primer año ha sido de adaptación y una lesión le apartó bastante tiempo de los terrenos de juego. Aún asì al joven centrocampista serbio le espera un buen futuro con su buen manejo de balón, llegada y buenos desplazamientos y golpeos.

Alberto Moreno. Desde el primer partido de liga ante el Arsenal ha contado poco en los planes de Klopp y apenas ha participado. No ha logrado hacerse dueño del lateral izquierdo y ha sido utilizado como extremo izquierdo saliendo desde el banquillo y teniendo poco impacto en los acontecimientos.

Trent Alexander Arnold. Su toma de contacto con el primer equipo ha sido satisfactoria y parece que seguirá contando con minutos en el futuro. Se espera que el polivalente jugador inglés aparezca más frecuentemente y sea el nuevo símbolo scouser, un hombre de la casa que sienta el escudo y vuelva a ser importante para el club.

Ben Woodburn. El mediapunta galés de solo 17 años ha experimentado un gran crecimiento en su carrera a pesar de su corta edad. Aunque aún no ha jugado fue convocado con la absoluta de Gales y parece una apuesta segura del país, mientras que en Liverpool ha entrenado con la primera plantilla durante toda la temporada. Su estilo parece casar muy bien con la idea que ha plasmado Klopp.

Ovie Ejaria. Su fútbol posee menos madurez que el de los dos compañeros anteriores pero muestra personalidad a la hora de jugar. Centrocampista dispuesto a recibir el balón, buena movilidad sin él y despliegue a la portería contraria. Necesita contar con más minutos para prever su verdadero potencial.



Insuficiente

Daniel Sturridge. Las lesiones han mermado todo su potencial y ahora mismo denota fragilidad física y anímica. Está lejos de ser un delantero útil y eficaz para los intereses del equipo.

Loris Karius. Lo que parecía una apuesta segura para la portería durante los próximos diez años ha quedado, de momento, bastante lejos de cumplirse. Las particularidades de la Premier League han hecho mella en él hasta mostrarse un tipo muy inseguro bajo los palos lo que le llevó a perder la titularidad muy pronto. Su evolución debe ser grande si quiere entrar en la dinámica.

Kevin Stewart. Se le hizo la ficha de la primera plantilla para poder rellenarla y así ha sido. El ex del Tottenham no ha aportado mucho más por una sencilla razón: su fútbol es muy limitado. Y más si estamos hablando de un mediocentro. Un pasador deficiente, de poca cintura y muy poco destacado en el ámbito táctico; su único punto a favor es el de destruir el juego rival sin ser un experto metiendo la pierna. Cualidades muy justas para las funciones que suelen cumplir sus semejantes.

Ragnar Klavan. Con edad de veterano y sin haber tenido experiencia en grandes equipos llegó a un club que buscaba la clasificación a la Champions y se vio que no daba el nivel para cumplir. El tercer central de la plantilla jugó demasiado y se vio superado en más de una ocasión por la situación del partido, cometiendo errores individuales impropios del club y del objetivo que se pretendía alcanzar. No dio la talla.



Sin evaluar

Joe Gomez. Las lesiones le han azotado pronto y no hemos podido ver a ese central (o lateral) que fue la mejor noticia del último periodo negro de Rodgers en el banquillo. Tiene potencial (aún tiene 20 años) para ser un fijo en el Liverpool y en la selección inglesa.

Danny Ings. Otra fatídica rotura del ligamento de su rodilla ha privado al equipo de contar con un delantero que contagia el carácter ganador que hace falta para portar semejante camiseta. Si vuelve a ser el que era demostrará que no le queda grande el desafío.

Sheyi Ojo. Su estilo de juego le puede generar dificultades. El más extremo de todos, su productividad sube cuando puede desbordar cerca de la cal. Este tipo de jugador no es del agrado de Jürgen, más propenso a tener mediapuntas que se muevan mucho por el carril central.

Connor Randall. De buen físico y justo de calidad, se antoja difícil que pueda ser un recambio de garantías para el indiscutible Nathaniel Clyne.

Manninger. Llegó como tercer portero para aportar su experiencia y visión del fútbol a sus dos compañeros. Con Karius no tuvo su efecto pero Mignolet parece que ha tomado algún consejo del veterano guardameta.

Harry Wilson. No ha tenido chances de participar en el primer equipo pero su acierto goleador en el equipo sub-23 hacen que se le tenga al menos en cuenta de cara a un futuro no muy lejano.





lunes, 22 de mayo de 2017

El Liverpool consigue dar un primer gran paso


El Liverpool consigue clasificarse para la previa de la Champions.



Y aunque muchos creyeron que este equipo se quedaría a la orilla y no llegaría a un objetivo necesario y luchando contra equipos como Manchester City (iba a luchar por el titulo y sintió el aliento del conjunto de Klopp hasta el final), Chelsea, Arsenal o Manchester United, el equipo de Klopp ha dado un gran paso para la próxima temporada estar en el lugar que nunca debió abandonar, la Champions League.

Los jugadores estaban muy contentos con este gran paso y así lo publicaron en sus redes sociales.










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Los ex jugadores y leyendas que vistieron la camiseta Red, también se alegraba de este acontecimiento y de un paso más hacía la Champions League.












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NOS VEMOS LA TEMPORADA QUE VIENE. 


miércoles, 17 de mayo de 2017

El penúltimo servicio de Sturridge por @Javi15195


El penúltimo renacer del Ave Fénix Sturridge 



Por Javier Cordero (@Javi15195)

El mundo del fútbol presagiaba el despertar del gigante dormido cuando Jürgen Klopp aterrizó en Anfield. Algunos de los integrantes del Liverpool habían tocado fondo, como es el caso del delantero estrella Daniel Sturridge cuyos problemas físicos habían mermado la confianza en sus cualidades futbolísticas y su utilidad dentro de la plantilla. La remodelación de su estado anímico parecía viable pues la forma de entender la vida y el fútbol en el inglés y el alemán es muy similar. Tipos afables, optimistas y muy dados a mostrar su gran sonrisa. Nada más lejos de la realidad, el proceso ha sido continuamente interrumpido y dificultado por diversas circunstancias que no han permitido que se consolidase una buena relación que le diera al futbolista el empuje necesario para volver a ser el que fue.

Ante todo y como se comenta en el párrafo anterior, su calvario con las lesiones ha frenado una carrera que prometía más de lo que se ha podido ver. El ecosistema parecía el idóneo para su recuperación total: un estilo de juego que le beneficiaba, un mejor ambiente en su entorno y una afición que aún guarda en la retina aquel punta rapidísimo y demoledor de cara a portería. No obstante su compromiso por unas y otras circunstancias fue decayendo hasta el punto de ser un jugador corriente dentro de una plantilla que cuenta con demasiados de esta especie, algo frustrante porque Daniel nunca fue como la mayoría. Sus actuaciones con el Villarreal o ante el Sevilla en aquel viaje emocionante por la Europa League solo hizo que difuminar una realidad que parecía imperturbable. Triste, con una pérdida enorme de jerarquía en el equipo y ajeno a las situaciones que su equipo ha ido viviendo a lo largo de la presente temporada. Pocos balances positivos, más aún nulos e incluso alguno negativo, así podría resumirse su temporada.



El Liverpool ha podido no ha podido en lo que hubiese sido uno de los revulsivos más determinantes de la competición liguera

Todo ello se ha olvidado temporalmente en el encuentro que tuvo lugar entre el West Ham y el Liverpool en la última jornada, con todo en juego por parte del equipo visitante al que se le ha acabado casi todo el juego brillante que mostró en el primer tercio de la Premier. Arrasó a los hammers con un contundente 0-4, sustituyendo pegada por buen fútbol y rozando con los dedos la clasificación para la Champions League. El delantero de Birmingham esta vez se alejó de las circunstancias que se vivían en el campo, pues dejó bastantes minutos de calidad a los que añadió un gol importante (el 0-1) y característico de su mejor versión, esa en la que tenía en mente la portería y castigaba al rival a poco que le dejase un resquicio por el que colarse con un desmarque y ponerse mano a mano con el arquero. Así, Sturridge ha podido realizar el penúltimo servicio a los reds y despedir esta temporada con un mejor sabor de boca y quién sabe, con el objetivo propuesto en agosto conseguido.


Daniel Sturridge 2016-2017:

- 26 partidos disputados, 1110 minutos, 7 goles y 2 asistencias
- EPL: 19 partidos = 3 goles y 1 asistencias
- League Cup: 4 partidos = 4 goles
- FA Cup; 3 partidos = 1 asistencia




lunes, 8 de mayo de 2017

The Observer: Naby Keita por @SharkGutierrez


Entre Touré y Okocha



Por Shark Gutiérrez (@SharkGutierrez)

Uno de los jugadores que ha sonado con fuerza para reforzar la plantilla del Liverpool la temporada que viene es Naby Keita, el medio del RB Leipzig está en el punto de mira de los grandes europeos y Klopp parece que ha pensado en él para ser parte importante de la media Red. Le hemos pedido a Shark Gutiérrez que nos analice a una de las sorpresas de la Bundesliga.

Cuando Pep Guardiola decidió no contar con Yayá Touré, muchos escépticos del técnico de Santpedor se hicieron infinitas preguntas. Todas, relacionadas con un porqué, a fin de cuentas, futbolístico. Para el costamarfileño fue algo más personal: no le gustaba jugar como central, pero tampoco tenía la paciencia y orden necesarios para jugar de mediocentro. Guardiola dio alas al que, en años anteriores, había entrenado en su filial: Sergio Busquets. El hijo de Carles pasó de ser un interior con llegada en edades tempranas, a ser un mediocentro con una capacidad innata para el posicionamiento que Pep necesitaba. Fue el “pulpo” y sostén de un equipo que practicaba el juego de posición a las órdenes de Xavi Hernández y Andrés Iniesta. 

Touré, que había sido importante con Rikjaard, había destacado por la espectacularidad de sus acciones. Su físico, imponente, escondía una potencia algo descontrolada. Yayá era capaz de recibir la pelota en la divisoria y hacer la clásica jugada maradoniana hasta llegar al área para finalizar. Él lo empezaba, él lo acababa. Durante un tiempo eso funcionó en la Ciudad Condal, pero la llegada de Guardiola al banquillo culé, terminó dando con Yayá Touré -así como su representante- en la Premier League. Allí, como todo el mundo futbolístico conoce y tiene presente, los mediocentros posicionales eran una utopía. Mascherano, Xabi Alonso, Essien…y pocos más como modelo de mediocentro. Incluso ellos, especialmente el tolosarra y el compatriota de Yayá, se acercaron más al área rival que al área propia. Una competición donde prima la espectacularidad, pero no el orden táctico, terminó explotando una imagen que mostró, en su momento, Patrick Vieira años atrás en aquél Arsenal. A partir del “4” galo más cacareado, los equipos empezaron a buscar centrocampistas de ese corte: un físico primoroso, una presencia inconfundible y estar cerca del gol, bien sea a través de un pase definitivo, o bien en su definición. 



Una de las primeras lecciones de marketing es “crearle a la gente la necesidad de un producto que, a priori, no necesita”. Fue así como la Premier empezó a importar la misma  tipología de centrocampistas. Bien sea por ascendencia o por haber residido en países como Francia (antigua potencia colonial) o Bélgica, se empezaron a poner de moda, no solo en Inglaterra, sino en el resto de Europa; todo equipo debía tener a un centrocampista fuerte físicamente, potente y algo anárquico en las formas. África es el origen y empezó a ser, de forma indirecta, un continente exportador de esta clase de jugadores. En la actualidad, aún continúan surgiendo jugadores de este corte, incluso en países donde la Bundesliga siempre pone sus miras por precio y por cercanía cultural: Austria y Suiza. 



De Austria, precisamente, llegó esta temporada Naby Keita a Leipzig. Red Bull ha creado un emporio donde se intercambian jugadores cuál oligopolio, aunque con una capa de barniz legal pertinente. Otros jugadores han dado el salto procedentes de Salzburgo (Sabitzer e Ilsanker, entre otros) para potenciar el ambicioso proyecto de Rangnick. Con una mentalidad claramente ofensiva, el RasenBallsport Leipzig es un equipo relativamente ordenado sin balón y fulminante con ella en los pies. No se preocupan por conservar el cuero, salvo si tienen una ventaja considerable, sino por atacar con bastante vértigo la portería rival: “que corra la pelota y acompañen jugadores igual de veloces”, parece ser el mensaje de Hasenhüttl y que impregna Ralf Rangnick desde la dirección deportiva. Solo así se explica la incorporación de Naby Keita esta temporada. No obstante, Keita es un futbolista que tiene un mayor impacto en el juego; es él quien conduce los ataques del equipo. Su potencia y conducción hacen casi imposible pararle sin cometer falta en su camino, especialmente cuando el Leipzig ha de llevar la iniciativa y atacar en estático. Keita revoluciona todo el ataque y, generalmente, lo hace a partir de sus arrancadas con la bola en los pies. Es cuando todo el equipo, delanteros y laterales inclusive, participan para abrirle espacios y huecos por donde pueden atacar. Es esa sensación de que, cuando le llega la pelota, sus compañeros saben que algo va a pasar y se ponen manos a la obra. Los delanteros se abren hacia lo respectivos lados de los picos del área, los de banda trazan la diagonal hacia dentro, permitiendo así crear diferentes situaciones de peligro. Tanto Sabitzer como Forsberg son jugadores igual de dinámicos; aprovechan la coyuntura para acercarse al área y aumentar las prestaciones goleadoras del equipo. Bien sea con una asistencia hacia el corazón del área, cuando el esférico llega a sus pies, o bien resolviendo situaciones de uno para uno s con el portero y la defensa prácticamente vendida. Keita genera todo eso, no solo por la potencia y conducción de pelota, sino por los movimientos sin balón que produce cuando él la tiene. Generalmente entra por el centro y no le importa atacar el área e incluso finalizar la jugada, si ve el hueco. 



A priori, se trata de un perfil con un tren inferior relativamente bajo, lo que le permite tener más explosividad con (o sin) pelota. Tiende a echarse el equipo a la espalda en situaciones incomodas para el colectivo y no rehúye responsabilidades a la hora de liderar ataques más posicionales, a pesar de que el equipo no está construido para jugar sin esa velocidad extra necesaria para crear peligro. 

Ante el interés de equipos pertenecientes a la Premier League, Naby Keita es un jugador llamativo y que atrae la atención a una competición que, pese a los esfuerzos de entrenadores como Pocchetino, Mourinho o Guardiola, el centro del campo tiene un peso menor con respecto a las áreas. Jürgen Klopp sabe de este tipo de fútbol que se práctica hoy en día en Inglaterra y, en cierta manera, quiere o necesita de jugadores complementarios o cercano a ese estilo de juego. 



A fin de cuentas, los centrocampistas africanos ofrecen espectacularidad en físico y cierta desazón en la disposición táctica. Como individualidad siempre llamará la atención por encima de un mediocentro posicional, y Naby Keita tiene ese talento y técnica necesaria para llevar al RB Leipzig, o al equipo en el que esté, a lo más alto.