miércoles, 10 de junio de 2015

El día en el que John Barnes puso en pie a Maracaná


Era de Jamaica pero podría ser nacido en Copacabana.




No vamos a descubrir o tal vez si, a un jugador total, no era otro que John Barnes, un adelantado a su tiempo, una pena que por aquel veto a los equipos ingleses muchos no pudieran verle reinar en los campos de Europa, pero no le hacía falta, los religiosos de la doctrina de John Barnes se contaban por cientos y evangelizó Brasil en uno de sus días más memorables, que sucedió con la camiseta de Inglaterra, Maracaná fue el escenario, Rio de Janeiro bailo al son de aquel chico que nació en Kingston y que le gustaba hacer sonreír a la gente con su fútbol.


Por George Olmos (@george_olmos)

Tal día como hoy hace 21 años John Barnes puso el mundo del revés. Fue un momento que aún perdura en la memoria de muchos aficionados al fútbol,  el díe en que un inglés se deslizo entre las caderas de los brasileños,  en Maracaná, y marcando un gol que tenía más sentido común con la Seleção Brasileña, pero no fue así, sino llegó por parte del cuadro de los “Three Lions“ de Inglaterra.  Era de Jamaica, muchos no sabían de él,  pero ya empezaba a despuntar en el Watford, fue su presentación al mundo y vaya carta de presentación.



John Barnes, decía años después sobre aquel gol que no tenía muchos recuerdos de aquella jugada, que pudo ser su inicio en el estrellato, los genios tienen eso, la memoria suele fallar "Recuerdo lo que realmente ocurrió, pero en términos pensando en  aquel gol, y cómo marqué el gol, no puedo recordarlo", decía el mágico jugador y es que su gol fue el primero de los que subieron al marcador en aquel  0-2  que daba la victoria de Inglaterra en Rio, fue la ultima vez que jugó el cuadro de  los “Three lions” allí "Cuando anotas un gol driblando es porque lo haces instintivamente. Todos los giros y vueltas, era como tener una experiencia fuera de tu cuerpo."

El extremo estaba haciendo tan sólo su sexto partido con Inglaterra, después de haber debutado por Bobby Robson 13 meses antes, saliendo como suplente ante Irlanda del Norte. Si bien no se sabía mucho sobre el jugador, en su casa Vicarage Road, ya comenzaba a despuntar  debido a su creciente influencia en el Watford,  que acababa de llegar a su primera final de la FA Cup, él aún no era considerado como una estrella mundial, pero el sitio era perfecto y encima ante Brasil, que no perdían en Maracaná en 27 años, el feudo fue destrozado por aquel mágico jugador, que parecía sacado de las playas de Copacabana. 


"El Carnaval pertenece a Barnes."


"Brasil está en otro planeta", escribió un periodista antes del partido. Posteriormente, el titular de The Guardian decía: "El Carnaval pertenece a Barnes."

El gol llegó justo antes del descanso, en lo que era el primer partido de una gira por América del Sur del conjunto inglés, que se había organizado después de que aquel equipo inglés fallará a su cita a la Eurocopa del 84. La mayoría de las 56.000 personas  que estaban en el estadio, esa noche se pusieron a aplaudir el gol, que decía mucho acerca del buen gusto que tenía el público brasileño, que cuando ven un buen gol saben demostrar que son afición de haber visto a grandes jugadores. 

Así sucedía el gol, después de un pase de Mark Hateley, el extremo la bajó con el pecho, se paraba en la banda izquierda y ya a unos 30 metros de la portería, recortaba hacía adentro al lateral derecho de Brasil, Leandro. Mostrando un control hábil con ambos pies,  mientras conducía atravesando un mar oro y azul, antes de colocar el esférico más allá del portero, Roberto Costa,  al que John Barnes también logró tirar al piso con la más leve de sus fintas.

John Barnes no sabía lo que había hecho hasta que vio después el gol, y como aplaudían lo brasileños tras vencer a seis jugadores que portaban la verdeamarela, desde ese control  con el pecho, se tomo tan sólo ocho segundos para dar 11 toques. No es de extrañar que aplaudieran a ese hombre con el corte de pelo a lo afro y pies danzantes en esa noche en Río. "Yo no sabía lo que había hecho hasta que lo vi de nuevo más tarde y pensé 'parece que fue bonito'”, decía John  Barnes. "Se convirtió en un icono porque estaba en el Maracaná, ante Brasil, pero si soy honesto los brasileños nunca me hicieron falta. Probablemente pensaron que ningún inglés podía hacer aquello, también era tan sólo un amistoso. Si hubiera sido un partido de la Copa del Mundo alguno me hubiera hecho una falta hasta en el cuello”. 

El gol de Barnes contra Brasil fue el primero de los 11 que anotó con la camiseta de Inglaterra. Fue votado en sexto lugar en una reciente encuestas, llevada a cabo por la Football Association, para encontrar el mejor gol de la historia marcado por un miembro de la equipo nacional, esta por delante suya  la volea de David Platt contra Bélgica en Italia 90 y el segundo de Geoff Hurst contra Alemania Occidental en la final del Mundial de 1966.

Aunque para Barnes, aquel no fue su mejor gol “El mejor gol fue uno que marque para el Watford ante el Rotherham, pero con menos gente.  Este fue emblemático porque estaba en Maracaná ante Brasil, pero era un amistoso”. Como en el gol de Maradona el pase fue de Héctor Enrique, en este caso el pase fue obra de Hateley, que marcó el otro gol del partido “Lo paré con el pecho y le pegue un pase. Pensé que me la iba a devolver y resultó que fui un señuelo”, aunque Barnes decía que las circunstancias le hicieron ir hacia adelante “Cuando cayó cerca de mi. Recuerdo estar superando a Leandro y recuerdo ya sólo ver al portero en frente de mí. Eso fue todo. Quien no me perdonó fue Tony Woodcock que no se lo pasé. Empezaron a cambiar las miradas sobre mi y la gente me empezó a decir “¿Por qué no lo haces cada semana? “.


Barnes y Hateley, los protagonistas que hicieron caer Maracaná a sus pies.

Mark Chamberlain, cuyo hijo es Alex Oxlade-Chamberlain, jugó aquel encuentro, la única vez que Inglaterra ha ganado en Brasil, recordaba aquel final del partido “Después del partido estábamos todos en el medio del campo, dándonos la enhorabuena por lo bien que lo habíamos hecho y nos daban aquel trofeo de oro macizo. La prensa y la televisión brasileña estaban en el campo y le decían que él no jugaba como los futbolistas ingleses, que jugaba como los brasileños. Querían que se fuera con Brasil.” 


Mark y John, los dos jugadores de color en la selección, años difíciles, pero su juego les hizo ser eternos.

No se quedo con muchos recuerdos y objetos John Barnes, de aquel encuentro, pero aquel inglés que bailó en Maracaná, si recuerda aquel viaje a Brasil, eran otros tiempos “Siempre amé el fútbol brasileño, crecí en Jamaica y jugar en Maracaná con toda la historia que dio allí Pelé. Tengo unas cuantas fotos del partido y una pequeña medalla de oro. Tenía una camiseta de Junio pero no tenía más. No sé que paso con ella”


John Barnes en Copacabana, haciendo las delicias de los brasileños, en la gira Sudamericana del conjunto de los "Three Lions".

Barnes no recordará mucho de aquel día, no tuvo tiempo para saborear aquel gol, que siempre quedará en la retina de muchos aficionados al fútbol, siempre  quedará como de los mejores goles que se marcaron con la camiseta de Inglaterra y una carta de presentación al mundo del genial jugador  “Sé que es uno de los mejores goles de la historia de Inglaterra, pero eso es gracias a la televisión. En el campo no me enteré de mucho. Sobre todo porque el árbitro señaló en ese instante el final de la primera parte y no dio tiempo ni a que los compañeros se me tiraran encima a abrazarme. Luego el técnico nos dio la charla y ya está. No lo saboreé.”

Disfrutar de aquel bello acontecimiento, el día en el que un chico de tan sólo 21 años levantó Maracaná.



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