martes, 3 de mayo de 2016

No hay tiempo para el fracaso



Prometo que lo intentaré.



Por George Olmos (@george_olmos)

Llevamos un tiempo en el que caemos siempre en desacreditar y destruir, en crear pedestales para luego bajar rápido a los héroes de ellos. Tanto es así que nunca nos paramos en ver que hay detrás de todo ello ¿Por qué hemos pasado de ver a Skrtel como ese titán que se lanzaba a muerte en los córneres, a verlo como un jugador que no merece ni ponerse la camiseta del Liverpool? ¿O cómo hemos pasado de mandar a Dejan Lovren a los infiernos para convertirlo ahora en el central jefe de la zaga del Liverpool? Somos muy volátiles y vivimos con el detonador en la mano, continuamente.

No existe tiempo para el fracaso, queremos ganar, hoy y ahora. Vivimos en mundos irreales. Para desenamorarnos del futbol deberíamos dejar de ver el futbol en primer plano y así no sufriríamos ese desencanto habitual. Sé que el futbol es un poco nuestro momento de evasión, pero a veces debemos pararnos y pensar.

Responsabilizamos únicamente a los futbolistas por sus actuaciones, buenas o malas. Vivimos en una burbuja y creo que esa burbuja  no nos deja ver más allá de lo que deberíamos ver.  Creamos dioses y los destruimos en pocos minutos.

El negocio se apoderó del deporte y ya no vale otra cosa que no sea ganar. No entra en nuestra mente otra cosa que no sea eso, ganar, porque eso es bueno para el negocio. No se trata sólo de ganar, la sociedad sólo respeta el éxito y dicho éxito sólo se consigue ganando. Fabricamos ídolos, que tienen que dar ejemplo, mientras ellos viven en burbujas, pero en parte por nuestra culpa porque nosotros tenemos ese poder de hacerles vivir en ellas, al igual que tenemos la aguja para explotarlas.

En la vida lo más normal es fracasar y cuando vemos que el triunfo es lo único que podemos o que tienen que conseguir, creo que caemos en un error y hacemos creer a mucha gente que sólo se puede triunfar y ganar. Cuando lo más habitual es lo contrario. Muchas veces no nos damos cuenta que sólo gana uno y que siempre habrá vencedores y vencidos. Esa frase que dice que “del subcampeón nadie se acuerda”, debería desterrarse ¿O el atleta que en un triatlón llega segundo no es igual de ganador que el primero de ellos? Su esfuerzo y su constancia les han llevado a ese puesto.



Hay una sensación del éxito a toda costa. Pasamos de ser nuestros héroes a nuestros peores enemigos, no existe lugar al fracaso, no nos paramos a pensar en el fracaso. Sólo se reconoce a los ganadores, el perdedor llevará siempre un estigma. Eso debemos intentar corregirlo. En esta sociedad se ve (lo vemos en los colegios, en los campus, etc.), los padres quieren ganadores, no existe lugar para un fracaso.

Por eso, desde hace un tiempo, como decía Di Stefano, los números sirven para marcar en el teléfono.

En el numero 51 de Panenka entrevistaban a Clarence Seedorf, allí le preguntaban por el "fracaso" de no ganar una Champions, que se tildaba de "ha fracasado", el genial medio decía lo siguiente: "Nos estamos volviendo un poco locos ¿verdad? Solo un equipo puede ganar la Copa de Europa cada año y obviamente no puedes ganarla siempre. Es la ley del deporte. No ganas siempre. Punto. Siento que estamos muy frenéticos; ser exigente es una cosa, no usar la razón es otra. Por esta regla de tres el 99% de los equipos deberían cambiarlo todo, de arriba a abajo, cada año. Espero que termine esta dinámica porque no le hace ningún bien al fútbol".

Primero ponemos al deportista en un pedestal y después lo acusamos de estar en ese pedestal.  Somos tan injustos a veces, tenemos una memoria tan flaca. Basta que juegue mal un gran jugador tres partidos, para decir que está en crisis (palabra que nos encanta). Olvidamos demasiado pronto. Buen ejemplo es Rafa Nadal. Un gran deportista del que por tener una temporada mala ya pensamos que hemos de terminar con su carrera. Que venga otro. Y esto nos suele pasar también con los jugadores de fútbol de nuestro equipo. Pero os pondré un ejemplo más, el Leicester City, ayer ganaba el primer título de Premier de su historia. Si miramos atrás, este equipo que es consecuencia de un milagro, el año pasado por ejemplo luchaban por no bajar, una juerga en Tailandia, un escándalo sexual, un técnico que había sido despedido de la selección griega, todo ha cambiado, hoy todo es felicidad, muchos se hicieron del Leicester pero ¿Cuánto pasará para que los que hoy son héroes, sean ídolos de barro o un técnico que debería estar jubilado? Mirar Harry Kane, cuantos pensaron que podría ser un jugador “one-hit wonder". Hay que pensar que todo puede cambiar en un instante, hoy estás en un pedestal, pero mañana debemos intentar no bajarle de golpe, quien escribe debe también aplicarse dicho cuento, esto no es una lección a nadie, es una reflexión propia..



Rebelémonos contra esa memoria tan flaca, intentemos revertir estos síntomas. Sé que podemos hacerlo. Eduardo Galeano decía: “No sé juega para ganar, se juega para jugar. En todo caso ganar es una recompensa, pero tampoco se vive para ganar, se vive para vivir, para disfrutar de la vida”.


2 comentarios:

daniel bautista dijo...

Muy cierto ay que apoyar al equipo o a los jugadores en este caso,, en las buenas y en las malas ******

rasin pilev dijo...

Yo apoyaré siempre al Liverpool, salga campeón de la Premier o baje a Segunda. Me enamoré del equipo en 2005 contra el Milán y desde ahí siempre voy a muerte con ellos. Espero que mañana los jugadores se dejen el alma en Anfield para remontar al Villarreal y así acceder a la final de la Europa League. Pero eso si, remonten o no, nunca caminarán solos. YNWA