martes, 10 de enero de 2017

A la orden de Matip


Joel Matip, sangre fría.



Por Javier Cordero (@Javi15195)

El Liverpool 2016-2017 empezó a partir de la presión en campo rival, se elevó mediante su devastador ataque y se tambaleó en momentos inesperados por la parte de abajo de la estructura. La defensa sigue siendo una parcela del campo que no para de sembrar dudas incluso concluida una primera parte del campeonato y asentados en el segundo puesto. De entre todos los fichajes de la defensa, uno de ellos las despeja como buen central. Es Joel Matip, quien ha ido ganando peso en el equipo con la suma de titularidades y actuaciones llenas de sobriedad y personalidad. Un paso hacia delante para que contagie fiabilidad a una zaga temerosa y sin gran talento defensivo.



Su llegada ya se había adelantado hace un año, cuando se confirmó que no renovaría con el Schalke 04 y llegaría al club ese mismo verano. Más de cinco años curtiéndose en la Bundesliga resultaron el expediente necesario para que Klopp confiase en él para su nuevo proyecto. Los problemas físicos a lo largo de su carrera son el gran hándicap de su elección; a su favor, contar con 25 años y una experiencia considerable en numerosos torneos nacionales e internacionales: dos mundiales, Copa Africana de Naciones, veintiséis participaciones en Champions, campeón de la DFB-Pokal en Alemania... El riesgo existía de todos modos porque los antecedentes no eran buenos (qué recuerdos de Caulker) y en este caso la planificación de la plantilla marcaría el devenir de la temporada, un error que cargar durante nueve meses en vez de cinco o seis si hubiese ocurrido en enero. La respuesta de su rendimiento se hizo esperar hasta la tercera jornada, recibiendo su primera titularidad en Premier League ante el Tottenham.


Joel Matip en el campo: 12 partidos, 8 victorias y 4 empates


Desde entonces, el Liverpool mostró un juego de alta calidad y Matip contribuyó a ese buen nivel global. En primer lugar, desde la iniciación del juego, siendo muy influyente en mecanismos de salida de balón muy puntiagudos que ayudaban a instalarse con agilidad en campo rival. Se caracteriza por tener un buen pie y su clarividencia con el balón, por mirar lejos para encontrar al compañero libre de marca para que el juego progrese. Su capacidad como pasador es vital tácticamente hablando, pues así permite a sus compañeros ocupar alturas superiores en el campo y espacios más ventajosos de cara a gol. Con Joel, saben que la pelota les va a llegar tarde o temprano y por eso buscan posiciones profundas y dañinas: Clyne se fija en campo rival pegado a la línea, Lallana ataca los espacios por delante, Mané acude a otro espacio para recibir... Con un pase tenso, una conducción o un apoyo, se obtiene una salida clara por el perfil derecho. Incluso un desplazamiento en largo si es necesario para evadir la presión del rival. También Henderson se beneficia de sus capacidades, siempre le ofrece una alternativa para jugar el balón cuando se balancea hacia su lado y goza de esa zona entre lateral-interior que ha sido liberada previamente. En definitiva,  alternando ese abanico de recursos técnicos, el Liverpool vuelve a poseer un central con lucidez en la salida y que propone soluciones para crear juego desde atrás.



Tampoco podemos olvidar su aportación ofensiva en las acciones a balón parado. Muchas de las jugadas diseñadas recaen en Matip como finalizador de las mismas, generando mucho peligro en el área contraria.

En términos defensivos, está sabiendo ser un central activo y con tendencia a reducir cada metro al rival. Su partido ante el Chelsea es una de las demostraciones de su velocidad para anticiparse a las acciones ofensivas del rival. No tuvo problemas para secar con 1,95 metros a un delantero como Diego Costa, quien lleva paseándose por la Premier más de dos meses. Su consolidación en la alineación titular le permitió al equipo defender menos tiempo y sobretodo hacia arriba. Cuando se trata de reducir metros, ha mostrado mucha contundencia y seguridad, es lo más valioso que le está dando a Klopp sin balón hasta el momento: cuidar a sus compañeros cuando hay que presionar. Corrige en el espacio de Clyne cuando salta al extremo y sobretodo arropa a Henderson cuando este se lanza para cazar las segundas jugadas. Es clave para la continuidad de los asedios del Liverpool basados en el balón, el ritmo y el empuje, El golpeo del central o del portero en largo suele ser suyo y si el central la acomoda, no va a permitir su giro, mantiene el contacto físico o visual con su marca para evitar que rompa a su espalda. Su concentración es bastante alta durante el proceso y por ahí empieza a nacer la versión más controladora y aplastante del equipo.



Matip ha sido uno de los representantes de la versión de fútbol más controladora, agresiva y dominante del Liverpool esta temporada 

Las preguntas parecen estar enfocadas al entorno que rodea a Matip en la zaga. Aún no hay una respuesta certera ante el debate entre Karius y Mignolet. Tampoco se cierra el puesto de los centrales: Lovren no está en su mejor momento y algún error de posicionamiento le ha costado goles, mientras que Klavan ha realizado alguna pifia cuando ha entrado en el equipo y eso no tranquiliza a la afición. Lo que sí sabemos es que Joel ya se ha hecho notar en los reds, está para quedarse y mantenerse si las lesiones le respetan y que todavía hace falta, al menos, un compañero con el que formar una alianza simbiótica que selle la portería de Anfield. Alguien a quien transmitir liderazgo, tener comunicación y forjar una confianza que mantenga al equipo con opciones de títulos. Matip sabe lo que hace.