martes, 12 de mayo de 2015

El día en el que Shankly se enfrentó a Helenio Herrera.


Un mes de Mayo, donde el fútbol vivió un enfrentamiento de dos caracteres. 



Dos caracteres fuertes, dos entrenadores que fueron algo que un general para sus equipos, por un lado el escocés Shankly, una leyenda, que cambio la mentalidad de un equipo, de un club y de una ciudad, recio, con un carisma que pocos podían igualar, en frente suyo como en una partida de ajedrez, Helenio Herrera, H.H., un técnico que hizo grandes equipos. Como decía el director José Luis Garcí “Le veías sonreír pocas veces, con ese pelo hacía atrás que parecía que había salido de un cromo de los de aquella época”, estos dos colosos de los banquillos se enfrentaron en un Mayo de 1965, en una ciudad donde los Beatles sonaban en las casas de la ciudad del Mersey.

Por George Olmos (@george_olmos)

El  4 de Mayo de 1965 tres días después de ganar el primer título de Fa Cup ante el Leeds, Anfield  se vestía de gala, una semifinal europea, ante el gigante italiano, aquellos Jair, Mazzola, Joaquín Peiró, Luis Suárez o Facchetti hacían presagiar un partido de los que harían época, dos genios en los banquillos, Bill Shankly y Helenio Herrera, dos mentes privilegiadas, dos titanes de la estrategia, para un puesto en la final de Milán.

Los neroazurri pisaban Anfield por primera vez, con camiseta blanca y pantalón negro, los italianos se podrían manos a la obra a sufrir, el campeón de Europa, que había destronado al poderoso Real Madrid de los Di Stefano, Gento y compañía en Viena (1963-64), llegaban con la vitola de invencibles, se lo habían ganado a pulso. Los reds impusieron su ley y con un Anfield repleto apretaron a un centro del campo en el que un exquisito Luis Suárez ponía las notas de calidad en los italianos.



El partido comenzaba sin tiempo para sentarse, en el minuto 4 Ian Callaghan cogía el balón por banda derecha y ese siete como alma que lleva el diablo puso un balón al área neroazurri, allí “Sir” Roger Hunt  con su letal pierna derecha colocaba el balón en las mallas de un Giuliano Sarti, que sólo pudo admirar tan gran disparo se introducía en su portería, los Reds aún se podía ir a por esa final. Los reds seguían dominando, su “passing game” se imponía al buen equipo italiano, pero entonces vino el gol neroazurri, un fallo en un control por parte de Ron Yeats, el error del poderoso central, era aprovechado por un virtuoso del balón, el buen Joaquín Peiró, que yéndose de su marcador cedía el balón a Sandro Mazzola, el magnifico jugador italiano no tuvo piedad y marcaba el gol del empate, parecía que todo estaba perdido, pero aun así ningún red se rindió.



En el minuto 34 cuando Anfield más apretaba, llegó una jugada para guardar en el recuerdo, de una falta sacada por Stevenson,  su pase fue a Roger Hunt que viendo la carrera de Ian Callaghan la ponía al gran siete, este ante la salida del portero italiano la colocaba con el exterior en el palo derecho del portero, 2-1, las gradas empezaron a cantar como nunca y el  “Oh when the Reds, Go marching in”, que empezó a atronar en cada garganta red que poblaba un majestuoso y abarrotado Anfield.

Entonces llegó una de las decisiones que no se entenderán en mucho tiempo, Chris Lawler arranco desde su campo, y al llegar a la altura del área grande tras una pared con Tommy Smith, soltó un latigazo que se adentró en la portería italiana, los reds no se lo creían saltaban, gritaban, hasta que todo eso se vino abajo el austriaco Kainer, señalaba fuera de juego, incompresible como hoy en día dice Ian Callaghan “A día de hoy nunca he podido entender aquella decisión”.



La segunda parte con un Liverpool volcado, los reds no lograban batir la defensa de los italianos, lo intentaron una y otra vez, los gritos The Kop de “ATTACK, ATTACK, ATTACK” no paraban de sonar en las gargantas reds.  A quince minutos para el final, una buena jugada de Tommy Smith daba un gran pase a Roger Hunt, el delantero disparaba, pero su remate era rechazado, pero un vivo Ian St. John que estaba atento marcaba el 3-1, nuestro "Santo" ponía justicia, aun se podía aumentar la ventaja, los supporters reds intentaron  en ese momento con los sones de “Santa Lucia”, mítica canción italiana, pero con la letra  “Go back to Italy”, llevar a su equipo en volandas, pero con el sonido del final del partido,  era el momento para sentirse orgulloso. Anfield estallaba en una sonora ovación a los suyos, la final estaba más cerca por primera vez para un equipo inglés en su historia.



Al terminar el partido Helenio Herrera se dirigió a Bill Shankly, dos genios frente a frente, el español le dijo al técnico escocés “Hemos sido golpeados antes, pero nunca derrotados. Esta noche fuimos derrotados.” 

4 de Mayo del 1965.

Liverpool 3 – 1 Inter de Milan

LIVERPOOL: Tommy Lawrence, Lawler, Ronnie Moran, Geoff Strong, Ron Yeats, Stevenson, Ian Callaghan, Roger Hunt, Ian St John, Tommy Smith, Peter Thompson.

Entrenador: Bill Shankly.

INTER DE MILAN:  Giulano Sarti, Burgnich, Facchetti, Carlo Tagnin, Aristide Guarneri, Armando Picchi, Jair Da Costa, Mazzola, Joaquín Peiró, Luis Suárez, Mario Corso.

Entrenador: Helenio Herrera.

GOLES:

1-0 Roger Hunt  min.4.
1-1 Alessandro Mazzola min.10.
2-1 Ian Callaghan min.34
3-1 Ian St. John min.75

ARBITRO:  Kainer (Austria) .

ESTADIO: Anfield, 54,082 espectadores.



Los nuestros fueron despedidos por varios aficionados en el hoy aeropuerto de Liverpool, a los sones del You´ll never walk alone y con una canción que recordaba a ganar la Fa Cup, con el mítico ¡¡Ee Aye Addio¡¡.


Varios supporters reds despidieron al equipo y a los 600 aficionados que viajaban a Milán. 

Pero la vuelta no empezó nada bien, desde que llegaron al país transalpino, los reds estuvieron hospedados en un hotel al lado del Lago Como, allí los monjes de un monasterio cercano se convirtieron en los mejores supporters neroazurri, durante toda la noche hicieron sonar sus campanas, si a eso le unimos el arbitraje vergonzoso sufrido en San Siro por parte de José María Ortiz de Mendibil, todo se puso de cruz. Al trencilla después del partido se le vio bebiendo champan con los funcionarios del Inter, tal fue la tropelía del  arbitro que después de aquel partido se le retiro la licencia y no volvió a arbitrar partido alguno, Más tarde vergonzosamente admitió que el Inter le había sobornado, este atropello se vio en los dos goles que permitió y que generaron mucha controversia. 

El primer gol de  los italianos, llegó  tras un gran golpeo de falta de Mario Corso, pero un minuto después con balón en las manos de Lawrence, Joaquín Peiró le quitaba de las manos el balón, el portero red, Tommy Lawrence, decía esto al respecto “Fue falta, se le permitió continuar y anotaron, pero más alucinante fue el gol de Facchetti, que anoto de manera directa un tiro libre indirecto.” 


Facchetti ponía la puntilla y el final a un sueño del que no nos dejaron soñar. 

Muchas cosas rodearon aquel encuentro años después Shankly en su autobiografía decía lo siguiente “la multitud en San Siro estaba muy hostil con nosotros. Incluso tiraron bombas de humo, algunas de color purpura que llegaron a estallar en los escalones y manchar la ropa de Bob Pailsey. El Inter nos gano 3-0 pero ni siquiera sus jugadores disfrutaron del partido. Ellos marcaron de forma directa una falta que era indirecta. Después la gente iba con sus enormes banderas y diciéndoles a nuestros jugadores. “Correcto, nosotros perdimos, pero vimos como ellos lo hicieron. El Inter de Milán son los campeones no oficiales del mundo y todas estas personas están locas de contentas de haber ganado al Liverpool. “Genio y figura hasta el final.

Los jugadores italianos se llevaron 1140£ por el partido ganado ante los reds, Angelo Moratti les pagó dicha prima, el padre del que fuera después presidente del conjunto neroazurro, Massimo, y aunque la llegada al aeropuerto no fue grata con un “Liverpool Savages” y es que Helenio Herrera quedo impresionado por el ruido de Anfield y sus aficionados quisieron comenzar pronto el partido de vuelta. Cuentan que los pubs de Milán abrieron hasta la 1.00 de la mañana y los supporters reds que viajaron pudieron tomarse una pinta “tranquila” en ellos. 


Recibimiento hostil en el aeropuerto, calma a la salida del mismo y en la noche milanesa. 

Tras su vuelta a Liverpool el club y Shankly decidieron dar unas vacaciones a los jugadores, Mallorca fue su destino.



Los reds se despedían de la primera final para un equipo inglés por aquel gol de Mazzola en Anfield, pero siempre recordaran las aficionados reds, aquel 4 de Mayor en el que 50.000 personas vieron como aquel “Santa Lucia” se puso más scouser que nunca. Pero está derrota fue dura, pero curtió a un equipo en busca de la Copa de Europa, se gestó el que sería un equipo que dominaría el panorama futbolístico europeo.


Una derrota que no escondió un gran equipo.

Tanto Shankly como Helenio Herrera fueron algo más que un entrenador, para el recuerdo siempre quedarán sus frases, mitos, leyendas, que en un Mayo del 65 dejaron en tablas aquella partida de ajedrez, jugada en un tapete verde, aunque un arbitro español no decidiera eso y dejará a Shankly sin su esperada final de Copa de Europa.


12 de Mayo del 1965.

Inter de Milan 3 – 0  Liverpool

INTER DE MILAN:  Giulano Sarti, Burgnich, Facchetti, Gianfranco Bedin, Aristide Guarneri, Armando Picchi, Jair Da Costa, Mazzola, Joaquín Peiró, Luis Suárez, Mario Corso.

Entrenador: Helenio Herrera.

LIVERPOOL: Tommy Lawrence, Chris  Lawler, Ronnie Moran, Geoff Strong, Ron Yeats, Stevenson, Ian Callaghan, Roger Hunt, Ian St John, Tommy Smith, Peter Thompson.

Entrenador: Bill Shankly.

GOLES:

1-0 Mario Corso  min.8.
2-0 Joaquín Peiró min.9.
3-0 Giacinto Facchetti min.60

ARBITRO:  José María Ortiz de Mendibil (España).

ESTADIO: Giuseppe Meazza, 76,601 espectadores.



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