miércoles, 23 de septiembre de 2015

Shankly, el entrenador y jugador que cambio Carlisle.


Shankly, el entrenador y jugador que cambio Carlisle.



Por George Olmos (@george_olmos)

Peter Carruthers y Bobby Crawford, con su tío Billy Bilyth fueron los grandes culpables de que Shankly llegará como jugador y posteriormente como manager a está ciudad del noreste de Inglaterra. Como el imponente castillo de Carlisle así se fueron cimentando la carrera del gran Bill. Estos días nos visitan en Anfield para enfrentarse en Capital One Cup  a este equipo con más de 100 años de historia, la “Blue Army” de la cual fue una de sus figuras en el campo y en los banquillos, el gran Bill Shankly.

Cinco fueron los hermanos Shankly que se dedicaron a esto de dar patadas a una pelota de cuero, en aquellos años de barro y cuero mojado, varios hermanos de Bill se calzaron las botas, Alec jugó en el Ayr United y Clyde, Jimmy jugó para varios clubs, incluidos Sheffield United y Southend United, John que jugó para Portsmouth y Luton Town y Bob quien jugó para el Alloa Athletic y Falkirk. Bob llegó a ser manager y guío a al Dundee a la victoria a ser campeón de la Scottish championship y a unos semifinales de la Copa de Europa al siguiente año. Sus tíos maternos, Robert y William Blyth fueron jugadores y ambos llegaron a ser presidentes del Portsmouth y Carlisle United, respectivamente, este último fue uno de los precursores que hizo que Bill llegará al club en Cumbria y que comenzará a saber lo que era el mundo del fútbol en un peldaño inferior, en el Carlisle United empezó ganando 4£ a al semana, un buen salario para un jugador de la época, ya que lo máximo que se pagaba en esa categoría eran 8£ a la semana.


La padres y hijos varones de la familia Shankly.

Llegada la navidad de 1932, Bill intentaba hacerse un hueco en el equipo de Brunton Park. Todo este paso llegó tras ser recomendado por Peter Carruthers, un ojeador del Carlisle United, que le había visto jugar en el Cronberry Eglinton, esto le valió una invitación para jugar durante un mes, era la primera vez que dejaba su adorada Escocia. Tan sólo un partido necesitó Peter contra el Middlesbrough, para ver que podría ser un jugador valido para el equipo de Cumbria, este partido le valió su paso a los reservas del Carlisle, y eso que a pesar de que perdieron 6-0, pero el informe decía así “Shankly jugó enérgicamente y podría convertirse en un útil lateral izquierdo”, Peter se confundió ya que se convirtió en un buen lateral derecho con el tiempo.  


De las pocas fotos que hay como jugador del Carlisle United.

Shankly se esforzaba por entrar en el primer equipo, con un rodaje duro, esto le hizo que su carácter se endureciera en el lateral derecho, lo daba todo en cada entrenamiento y partido con los reservas, muchos fueron los elogios al escocés y se comenzó a ganar un crédito por parte de aficionados y entrenadores. 

Cuando el año 1932 llegaba a su fin, a Bill le llegaba su oportunidad con el Carlisle United, fue en un empate a dos contra el Rochdale, fue su primera aparición de las 16 que hizo con el equipo hasta finalizar la temporada. La temporada fue buena para Shankly ya que acabo ganando con el equipo reserva la North Eastern League Cup, tras derrotar en la final por 1-0 al Newcastle United.

En está etapa de su carrera Shankly consiguió formarse y endurecerse en la banda derecha del conjunto de Cumbria, se fue asentando en el primer equipo y esto no paso desapercibido para otros clubs, era “un joven destinado a grandes  metas en el Carlisle” decían varios informes sobre él. Era feliz allí, estaba cerca de su casa, Glenbuck y se estaba asentando en la categoría y en el equipo, entonces llegó una oportunidad que él no esperaba y que en ese momento no contemplaba,  ya que era feliz e el Carlisle.

Al finalizar esa primera temporada, Shankly estaba en su casa y recibió un telegrama del Carlisle, diciéndole que volviera lo antes posible, otro club había mostrado interés por él. Llegando a Carlisle descubrió que el Preston North End ofrecía £500 por él. Firmaría por £50 más £10 a la semana, de primeras Bill rechazó aquella oferta ya que se encontraba a gusto en el Carlisle, que le ofrecía una oportunidad de ser titular, fue su hermano Alec quien convenció a su hermano de dar dicho paso . Bill firmaba su traspaso en un vagón de tren a las afueras de Haltwhistle.

Su siguiente paso y lo que le daría el paso a la selección escocesa y a conseguir títulos como jugador, fue en el Preston North End.

Así veía Bill aquella etapa finalizada en el equipo del Carlisle United “Fue un peldaño en mi camino. Yo sabía que mi futuro estaba más allá. Al final de la temporada ellos me pagaban cuatro libras y diez chelines a la semana, que era muy bueno, ya que era lo máximo que se pagaba en esa categoría en el futbol inglés era de ocho libras. Era mucho mejor que ser minero y estaba al aire libre”. Shankly jugó 16 partidos en el Carlisle, en los que no consiguió ningún gol, pero volvió más tarde al club de Brunton Park.

Su paso a manager del Carlisle United.

Shankly había preparado mucho el salto a los banquillos, el escocés había absorbido todos los sistemas que había aprendido en sus años como jugador, sistemas y lo más importante, ser un líder. Trabajó duro en ello, tan sólo debía esperar la oportunidad idónea, esa se la dio justo el equipo que le dio la posibilidad de jugar profesionalmente, Carlisle era esa oportunidad, a bien quien la aprovecho.

Con tan sólo 35 años, Bill se negaba a dejar el tapete para ir a los banquillos. Además el Preston North End rehusaba a dejarlo escapar a jugar a otro sitio, así que pasada la treintena, se hizo un cualificado masajista y tomó un trabajo en el Carlisle United, en 1949, entró decidido a ser manager el mejor de todos los tiempos y que mejor en el club que le dio la oportunidad.


El Carlisle United estaba luchando en la Third División North, ese fue un gran hándicap para el técnico escocés, ya que la lejanía geográfica hacía que los jugadores fueran reticentes a llegar al club de Brunton Park. Shankly inmediatamente hizo que está desventaja fuera una ventaja y que su feudo fuera una fortaleza de la cual los puntos nunca se fueran, sino era luchando hasta la extenuación. Recordaba a los jugadores que los rivales llegarían cansados, ya que debían cruzar el país para llegar hasta allí. Esto lo traspaso a los aficionados también, pidió que viniera y apoyaran al equipo y que esta esperanza fuera a cada rincón del país.

Shankly estableció una relación única con sus aficionados, les hablaba antes de los partidos “Usaba la megafonía durante al menos tres cuartos para hablar con la gente cada semana antes de cada partido. En lugar de poner algo programado. Les hablaba a ellos explicándoles como hemos cambiado el equipo, como habíamos jugado el último partido, Todo. A los aficionados les encantaba” decía el propio entrenador.


Como manager comenzó a ser ese líder que sería años después. 

Llevó al club a un ámbito más profesional, hizo que tuvieran un vestuario nuevo, convirtió una gran casa en pisos para los nuevos jugadores que llegaban al club. En su primer año, temporada 1949-50, llevó al Carlisle a finalizar noveno, pero lo más importante, se había ganado a la gente y la ciudad con su manera de ver el fútbol. Las ventas de tickets al comenzar la temporada 1950-51 se encontraban en su punto más alto. Esa temporada el Carlisle llevó la emoción a los aficionados después de conseguir un FA Cup replay ante el Arsenal, tras haber empatado a 0-0 en e Highbury, un hitó para un equipo de Third Division. Al finalizar aquella liga, el equipo termino tercero lo que no era suficiente para promocionar, tras unas duras discusiones con la directiva que se negaban a darle una bonificación que habían prometido si terminaba el equipo tercer, Shankly abandonaba el Carlisle y tomaba la opción del Grimsby Town.

En el Carlisle se vivió lo que podía a llegar a ser Shankly, la psicología con los jugadores y el tener cerca a la afición fue los primeros pasos que verían lo gran manager que sería años después, tal era su psicología de acabar con lo viejo y la llegada de aire nuevo que cuentan que en partido que les enfrentaría al Lincoln, días antes había quemado los uniformes del equipo, camino a Lincoln paró en Doncaster y entró y compró por completo unas camisetas y pantalones con las que se enfrentarían al equipo local.  O como recordaba Jim Mclaren, portero del Carlisle "Íbamos a jugar un partido ante el Tranmere, estábamos cerca del campo pero Bill no conseguía saber la dirección, así que se bajó para preguntar por la dirección. La persona a la que preguntó no le pudo ayudar. Bill volvió al autobús sacudiendo su cabeza “Tu puedes creerlo? Que no sabe donde está su campo de fútbol “.  Así era Bill Shankly, genio y figura dentro y fuera de los terrenos de juego.



Fotos y fuentes Shankly.com