sábado, 17 de septiembre de 2016

La opinión de @Javi15195 del Chelsea 1-2 Liverpool


Golpe en la mesa en Stamford Bridge.



Por Javier Cordero (@Javi15195)

El Liverpool dio un golpe sobre la mesa y confirmó su gran estado de forma en este inicio de campaña tras conseguir la victoria por 1 gol a 2 ante el Chelsea en Stamford Bridge. El partido confirmó el valor añadido que representa para la entidad este de enfrentamientos ante los grandes desde la llegada de Jürgen Klopp: ha obtenido puntos en el 93% de los casos ante el TOP 5. El enésimo ejemplo tuvo lugar ayer, con un verdugo de la categoría de Antonio Conte. Superado por ambición, planteamiento e intensidad en largos tramos del partido. 

El guión comenzó a tomar un tono rojo desde el inicio a partir de un arma potencialmente peligrosa: el famoso gegenpressing. El 4-3-3 se ha ido desarrollando para lanzar al equipo arriba y evitar los pases y giros cómodos de los centrocampistas rivales que conectan el juego. La consecuencia inmediata es la más valiosa: se fabrican los espacios que van a ser atacados a partir del pressing y la recuperación de la pelota y se aumenta la peligrosidad de los contragolpes posteriores. Así se aprovechó y se dominó a contrincantes que pretendían llevar la iniciativa. El Chelsea fue un buen ejemplo. Se vio metido en problemas desde su salida de balón, acusando también la falta de creatividad de su mediocampo: Kanté, Matic y Oscar apenas lograron organizar el juego y unir la defensa con el ataque. En todo ello hicieron mella los reds, completando minutos característicos de un equipo de Klopp: intensidad, alto ritmo, un buen número de futbolistas en campo rival y mucha movilidad en el frente de ataque. Un Lallana cada vez con más valor táctico se disponía a arrastrar al equipo hacia adelante, se lograba la precipitación del Chelsea y se recuperaba cómodo, mediante la provocación de cortocircuitos en la zona ancha y con un Diego Costa aislado por la solidez de la pareja (que se mostró muy complementada) Matip-Lovren. Después, turno aportar agilidad a la pelota. Henderson iniciaba cada transición de manera majestuosa, encontrando continuamente un pase hacia adelante lleno de sentido, precisión y velocidad. El Liverpool jugó durante muchos minutos en campo rival y obtuvo su recompensa gracias a los dos últimos jugadores mencionados. Redondearon un primer tiempo de mucha categoría.



El segundo tiempo tuvo un desarrollo distinto con respecto al periodo anterior. El Liverpool se vio acomodado por el resultado y redujo las pulsaciones del encuentro a partir de protegerse atrás y ceder metros. En la parcela ofensiva, Coutinho, Sturridge (sustituido en el min 55 por Origi) y Mané estuvieron faltos de inspiración durante toda la noche, pues no se relacionaron con la frecuencia y el veneno que les caracteriza y como consecuencia el volumen ofensivo del equipo fue inferior a lo que acostumbra en este arranque. Las posibilidades de recoger una pelota y montar un contragolpe fugaz  se vieron rebajadas. Con ello, el Chelsea sí sacó cierto orgullo y ambición para buscar la portería de Mignolet. Diego Costa encontró un resquicio en el área y redujo distancias. La peor noticia de la cita fue no concluirla con cero goles en el casillero, aunque el nivel defensivo del equipo a la hora de defender cerca del área fue bastante beneficioso, pues apenas Willian logró poner en dificultades. El partido expulsa muchas cosas positivas al aficionado red, que ya ve lo que quiere ser su equipo. A qué aspira, de momento, deberá marcarlo la motivación, la convicción en el trabajo día a día y la creencia en la idea del entrenador. Son los factores controlables dentro de una plantilla que disputa una liga que, ante todo, esconde muchas muchas sorpresas.