viernes, 28 de octubre de 2016

Y el Liverpool le marcó 9 goles al Crystal Palace


El último partido de John Aldridge y un Liverpool para la historia.




Por George Olmos (@george_olmos)

El Liverpool se enfrentará este fin de semana al Crystal Palace y el último recuerdo que tienen muchos kopites y "farfanes" en su mente es aquel del delantero uruguayo llorando a lágrima viva porque el titulo se escapaba y cómo aquel gran capitán apartaba a la cámara (esa  que tantas veces beso en Old Trafford) ante un momento de recogimiento. 

Os podría contar como un gran belga no consiguió rugir como el león del Serengueti y ahora lo hace en Londres, pero os voy a contar mejor como hubo un día en el que Alan Pardew sufrió en el terreno de juego y como un irlandés que hacía las maletas hacía Donostia marcó un último gol para el recuerdo.  

Un 12 de Septiembre de 1989, Anfield se disponía a recibir al conjunto del sur de Londres que ocupaba la duodécima posición ocupaba en ese momento, destacando en sus filas Andy Gray, Alan Pardew o un jovencísimo Ian Wright, por el que por cierto en ese momento se interesó el conjunto Red, ofreciendo dos millones de libras, por él y McGoldrick. El equipo de Steve Coppell aún no sabía que aquella noche en Anfield recibirían la peor goleada de su historia.

Steve Nicol, Steve McMahon, Ian Rush, Gary Gillespie, Peter Beardsley, John Aldridge, John Barnes, Glenn Hysén.  Uno por uno, se encontraron frente a la portería Suckling. Uno por uno, grabaron sus nombres en la historia. Un total de ocho jugadores diferentes marcando en un mismo partido, algo único en el fútbol inglés. Con el pie izquierdo, de cabeza, con la derecha, de volea, una tras otra iban destrozando sentimentalmente la portería del Crystal Palace.



Y aunque el Crystal Palace pudo marcar pronto cuando el partido se encontrara a cero, su disparo dio en el palo y los goles prestos cayeron en la portería del pobre Suckling. En el minuto siete John Barnes hizo uno de sus clásicos característicos movimientos (qué delicia de jugador, si me permiten, no parecía que jugaba, sino que flotaba en el campo). Tras disparar, el rechace le cayó a Ronnie Whelan que abría a Steve Nicol, que con un certero zurdazo la colocaba en las redes. Siete minutos, demasiado tiempo para los 'eagles'.

Corría el minuto 15 cuando un pase a Steve McMahon le colocaba en la frontal del área, sin oposición y en vez de adentrarse miró al portero y al verle adelantado no lo dudó: Una vaselina para colocar el segundo en el marcador. El tercero se hizo rogar, una vez más John Barnes dibujó un pase al centro del área, David Burrows tocó el balón y su 'pase' fue a otro genio, Peter Beardsley, que como si fuera un talador de árboles, veía como los defensas 'eagles' iban cayendo a su paso. Tras una entrada por detrás el esférico le caía al goleador, Ian Rush no perdonaba y con ese gol se llegaba al descanso. Nadie presagiaba que aún quedarán 6 goles más.



Steve Coppell oriundo de Liverpool, tenía mucha ilusión en aquel partido, volvía a casa y su familia la invitó al partido, era su primer partido en Anfield como manager, no podía pensar que aquello pareciese una carnicería a su orgullo y a su equipo.

Comenzaba el segundo tiempo sin casi tiempo para haber digerido el pastel de carne, sin que los 'eagles' se hubieran subido sus medias y llegaba en el minuto 56 el gol de Gary Gillespie. Córner sacado por Beardsley, tocaba el balón de cabeza John Barnes y Gary marcaba en plancha en el primer palo. 


Los reds seguían descosiendo al equipo de Coppell, entraban como cuchillo en mantequilla, tras una serie de dulces pases entre Rush y Beardsley, este no se lo pensaba y destrozaba la portería de Suckling, era el quinto.

Entonces llegó el momento de John Aldridge. El irlandés había sido traspasado a la Real Sociedad y era su último partido, donde se despediría de su afición. Tras ser pitado el penalti, Dalglish raudo y veloz tuvo un gran detalle, cambió a Beardsley para que saliera el irlandés a lanzar el penalti. En frente de The Kop, el lugar soñado.



“Emocionado corrí rápido. Sabía que me iba y quería lanzar el penalti“, contaba John Aldridge tras el partido y con el 12 en la espalda, aquel que dice que está reservado para las aficiones, corrió se giró, hizo una paradinha y marcaba el sexto. Todos se fueron abrazarlo. Es un hecho insólito en la historia del Liverpool, que un suplente nada más salir marcará un penalti.

Con el 6-0 en el marcador, Geoff Thomas tuvo un penalti para poner el gol de la honra, pero su lanzamiento salió muy alto. “Recuerdo poner el balón en la fila Z cuando estábamos 6-0 abajo. Como capitán estaba enfadado, sólo quería  lanzar tan fuerte que quemara la red. Fue horrible. Si hubiera aguantado unos segundos y hubiera lanzado lentamente la bola sobre Bruce Grobbelaar seguro que él se habría dejado, sentía pena por nosotros”, decía el por aquel entonces capitán del Crystal Palace.


Quien no tuvo perdón fue John Barnes que a 10 minutos del final dibujaba con su lanzamiento de falta un gol magnifico, imparable. Suckling no sabía ya donde meterse. El 10 del Liverpool seguía haciendo maravillas en el campo e incluso pocos minutos después sacaba el córner para que Hysén se elevaba y con un gran testarazo pusiera el 8-0 y su primer gol con la camiseta Red.

Geoff Thomas tras aquel 8-0 dijo años después: “El partido de Anfield fue una pesadilla. Los últimos minutos fueron particularmente tortuosos. Estábamos 8-0 abajo y desesperados por no llegar a los dos dígitos. Ian Wright se fue corriendo, con lágrimas en los ojos de frustración. Fue horrible. Acabamos de ascender a Primera División, el partido fue una lección real, un curso intensivo de jugar en el más alto nivel”.

Pero en el minuto 90 quien abrió el marcador lo cerraría, Steve Nicol lograba el 9-0 y endosaba la mayor goleada en la historia recibida por el Crystal Palace. “Menos mal que no hubo tiempo para marcar el número 10, por lo menos. Steve Coppell nos dijo que estaba avergonzado por nuestra actuación cuando volvimos al vestuario”, recordaba Thomas.


Tras aquel partido hubo una víctima de todo, Suckling. No volvió a jugar. Steve Coppell le acuso como el responsable, a pesar de que si se analiza los goles, poco pudo hacer y jugó en su lugar ya Nigel Martyn.

Cuando sonó el pitido final, había un ídolo que se despedía. John Aldridge era subido en hombros por sus aficionados, esos que le habían visto 104 partidos y viéndole destrozar las redes 63 goles. “Yo no lo describiría como un momento totalmente feliz en mi memoria porque estaba dejando el club que yo amaba – y el club con el que siempre había soñado jugar – obtener la oportunidad de marcar el gol en The Kop en mi último partido fue especial, fue un momento muy emocionante para mí. Todo el mundo sabía que no quería irme. Quería quedarme por el resto de mi carrera y Kenny me dijo si yo no me iba me daría otra oportunidad. Pero me dejó claro que sus delanteros era Ian Rush y Peter Beardsley. Y con la copa del mundo en verano, me di cuenta que no podía estar en el banquillo", explica 'Aldo'.



"Recuerdo cuando llegué a lanzar el penalti frente a The Kop y de repente comenzó a cantar mi nombre. Ellos claramente querían que yo lo lanzara y yo estaba un poco sorprendido cuando Kenny fue y me deseó sus mejores deseos, Marcar un último gol y enfrente de The Kop muestra el aprecio que me han dado en estos últimos años. Al final del partido estaba tan emocionado y es difícil poner palabras a lo que sentí en ese momento. Fue una mezcla de emociones. Los fans fueron maravillosos conmigo. Ellos me ayudaron en mi primer partido en Anfield y ellos me acogieron“.

 Aldo regaló sus botas y algún afortunado se llevó la camiseta de su último partido: “Yo di mis botas y mi camiseta. Se las di a esos supporters,  fueron momentos emocionantes”, decía el gran delantero irlandés.

Tras ese encuentro el Liverpool se dirigió a por su decimoctavo título de liga, el último hasta la fecha. Lo mismo la historia cambia esta temporada, veamos una goleada a los eagles y levantando el primer título de Premier. 

FICHA DEL PARTIDO.


12 de Septiembre de 1989  Hora: 19:30

Estadio: Anfield, 35.779 espectadores.

LIVERPOOL: Bruce Grobbelaar, Hysén, Burrows, Nicol, Ronnie Whelan, Alan Hansen ©, Beardsley (66’), Gillespie, Ian Rush, John Barnes, McMahon (79’).

Suplentes: John Aldridge (66’); Jan Molby (79’)

Entrenador: Kenny Dalglish.

CRYSTAL PALACE: Suckling, Pemberton, Burke, Andy Gray, Hopkins, O’ Reilly, McGoldrick, Geoff Thomas ©, Bright,  Ian Wright, Pardew.

Suplentes: Richard Shaw, Alex Dyer

Entrenador: Steve Coppell.

Arbitro: K.P. Barratt

GOLES:

1-0 Steve Nicol min.7
2-0 McMahon min.15
3-0 Ian Rush min.45
4-0 Gillespie min.56
5-0 Beardsley min.61
6-0 John Aldridge min. 67
7-0 John Barnes min.79
8-0 Glenn Hysén min.82
9-0 Steve Nicol min.90



1 comentario:

rasin pilev dijo...

Puff, últimamente con el trabajo no he podido leer apenas el blog. Gran victoria este 9-0 que nos relatáis aquí. Y gran victoria la que conseguimos este domingo contra el Crystal Palace. A ver si puedo leer el blog de ahora en adelante. Un saludo a los redactores y a todos los Reds de por aquí.