viernes, 23 de junio de 2017

Analisis de Mohamed Salah


El guepardo de Basyoun



Por Javier Cordero (@Javi15195)

Siguiendo con la tónica habitual en cuanto a los fichajes para los puestos de arriba, el Liverpool se ha hecho con los servicios de Mohamed Salah. Atacante con rasgos de delantero sin serlo, con un fútbol fugaz y una amenaza seria con espacios por delante, el club inglés aumenta con creces su nivel de peligro al contragolpe.

Así debió pensar Mourinho cuando se adelantó a los reds e hizo recalar al egipcio en Stamford Bridge allá por enero de 2014. Tener semejante bala por el carril derecho le permitiría lanzarse en picado a la portería contraria en un espacio corto de tiempo. Sin embargo no logró entrar en los planes del entrenador portugués y su destino iría a parar a Italia en donde el futbolista experimentaría un crecimiento notable. En primer lugar, su estancia durante seis meses en la Fiorentina de Montella que como ya sabemos se caracterizaba por un juego de carácter asociativo y ritmo bajo. Allí Salah empezó a entablar una mejor relación con la pelota y a involucrarse más en el juego -a raíz de canalizar muchos ataques como segundo punta- lo que supuso un crecimiento tanto a nivel individual y colectivo. En el primer caso porque demostró saber hacer más cosas de las que se presumía y en el segundo porque aportó al equipo viola esa electricidad y esa marcha más que necesita cualquier equipo (sobretodo este) para generar ventajas cerca de la zona de finalización. Incluso comenzó a materializar dichas ventajas en forma de goles y asistencias. Cada vez quedaba más lejos aquel banda derecha del Basel tan impulsivo y dado a correr constantemente hacia delante.




Salah comenzó a crecer de la mano de Montella en Florencia


Si en el Artemio Franchi subió ese escalón que le ofrecería la posibilidad de ser trascendente en el Olímpico de Roma disipó cualquier duda y consolidó su status como uno de los futbolistas más peligrosos y determinantes de toda la competición. Spalletti fue el principal causante de este crecimiento, una persona importante dentro de la institución (creó la última gran AS Roma) y que tras la marcha de Rudi depositó toda la esperanza en el egipcio para hacerla resurgir. Dentro de su propuesta futbolística de dominar a través del balón, nuestro protagonista ha obtenido una concepción más globalizada del fútbol y responde cada vez mejor a lom que el juego demanda.


Con Spalletti llegó su verdadera explosión


Para empezar, su estancia en Roma le ha favorecido en corregir dos deficiencias graves fruto de su adaptación al modelo de juego de Spalletti. En primer lugar es conocido por todos la jugada más característica de su carrera: recepción al pie o al espacio, echársela larga y escapar de su marcador por pura potencia. Ahora le ha añadido un control de balón más limpio: la retiene más cerca de la bota y sale airoso de espacios reducidos por medio del regate. Por otro lado ha aumentado su movilidad: vizsita más zonas a parte de la derecha y se relaciona con más compañeros. En cualquier contexto puede ser el que desbloquee las acciones ofensivas de su equipo.




Salah tiene capacidad para tener mucha incidencia ante defensas replegadas


No menos importante, cabe destacar el gran salto que ha dado en cuanto a determinación. Su pierna izquierda se ha afinado con el paso de los años y ahora materializa con más frecuencia el peligro que genera: números de buen delantero y muy hábil nutriendo con pases de gol a Dzeko. Hace gala de varios tipos de golpeo y cada vez ajusta mejor su toque. Así se ha erigido como una amenaza de peso ante cualquier defensa en la Serie A.


No sabemos qué función desempeñará exactamente Salah en el equipo pero todo hace indicar que será importante. Klopp va reuniendo piezas en ataque con ciertos patrones comunes (versatilidad, ritmo, juego sin balón...) pero a las cuales puede articular un contragolpe de mucha dinamita. Con Coutinho siendo el motor en la medular, Salah deberá ser el que traslade el vehículo a toda la velocidad y lo sitúe en las inmediaciones del área mientras que Mané podría correr y Firmino crear los espacios. Eso y su especialidad para desequilibrar con el regate harán de los de Klopp un equipo más punzante y fugaz en la parcela ofensiva. Ya es un equipo bastante más peligroso que ayer.


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