sábado, 21 de mayo de 2011

Gerard Houllier, Mr Motivador


“Para los jugadores, el Liverpool es su país, y el fútbol su lengua”

Este fin de semana jugamos contra el equipo de Gary McAllister, y el de nuestro gran protagonista, Gerard Houllier. Aunque no podrá estar en el banquillo por sus problemas de corazón.

Por Jorge Olmos (@george_olmos)

La aventura Liverpool - Houllier comenzó en 1969 tras pasar un año en la ciudad, donde trabajaba de ayudante en el Colegio General de Alsop. Ahí fue cuando se enamoró del equipo Red al ver algunos partidos en The Kop, como bien refleja la frase que recordaba el momento. Pero no sería hasta 1998 cuando ingresaría en el club. Ese año compartiría banquillo con Roy Evans, aunque esta dupla duraría bien poco ya que en noviembre de ese mismo año, el técnico francés cogería las riendas del club de Anfield. Su etapa en el Liverpool duraría cinco temporadas. Serían temporadas de reconstrucción del equipo.

Su paso por Anfield tuvo sombras, pero también muchas luces. Lo primero que hizo nada más sentarse en el banquillo fue poner como su acompañante al ex capitán Red, Phil Thompson. Sus primeras temporadas no fueron lo buenas que se esperaban, ya que no se clasificaron para Europa, y el juego no era lo vistoso que debería haber sido. La nota positiva fue ver por primera vez a Steve Gerrard y la llegada de jugadores como Gary McAllister, Hamman o Hyypia. Además, se mejoraron las infraestructuras del equipo de Liverpool con la remodelación de los campos de entrenamiento de Melwood.

Sin embargo, el año 2001 fue su año. Consiguió cinco títulos con los Reds, la Copa de la Liga, la FA Cup, la Copa de la UEFA, la Community Shield y la Supercopa de Europa, además en una temporada se ganó el triplete. Pero en octubre del 2001 caía enfermo del corazón, mientras los Reds jugaban contra el Leeds. Houllier caía enfermo por un problema en el corazón en mitad del partido, y no salió al banquillo en la segunda parte siendo llevado a urgencias. Esa temporada la acabaría su ayudante Phil Thompson.

En años posteriores el equipo no logró clasificarse para Europa. Su fútbol era poco atractivo para los aficionados, por lo que quedará para la historia una frase suya: "Si quieren volver a los años 70 y 80 pueden hacerlo, pero no conmigo". Pero no fue sólo el juego lo que dinamitó los ánimos de los aficionados, también una gestión dudosa en los traspasos de jugadores, algunos de ellos no estaban a la altura de vestir la camiseta Red y se pagaron cantidades grandes de dinero en sus traspasos. Su cabezonería de confiar en la cantera francesa (Sinama Pongolle, Le Tallec, ect..), fue uno de los muchos datos negativos que supusieron su fin en el banquillo de Anfield. Hasta el final creyó en sus posibilidades, creía que era el hombre idóneo para llevar el Liverpool a buen puerto. Nadie podrá decir que tuvo un éxito rotundo en Anfield, pero tampoco que fracasó.

Estos días se está recuperando de su enésimo problema con el corazón, su sempiterna cabezonería le seguirá llevando a los banquillos, como muestra de ello recordamos la frase que dijo el día que volvió a entrenar al Liverpool FC: “Hay quienes dicen que tal vez debería olvidarme del fútbol. Tal vez debería olvidarme de respirar”.


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