viernes, 9 de marzo de 2012

El jugador a seguir: Nicklas Bendtner





El irreverente danés




Por Jesús Ruiz (@jruiz8888).

Capaz de lo mejor y de lo peor. Habilidades futbolísticas imponderables y un carácter extrovertido. Actuaciones brillantes sobre el césped, unidas a actuaciones hilarantes fuera de él. De futura estrella del Arsenal ha desahuciado del Emirates…ese es Nicklas Bendtner. Un ‘gran danés’ de un metro y 95 centímetros de altura, que maneja el balón con destreza y que, tras salirle rebelde a Arsene Wenger, ha decidido probar suerte en el Sunderland. Sólo lleva seis meses en el Stadium of Light y ya saben en Sunderland de lo que es capaz, para bien y para mal.

Nicklas Bendtner nacido en Copenhague (Dinamarca, 16/01/1988), comenzó a jugar al fútbol en el Tarnby Boldklub y posteriormente en el Kjobenhavns Boldklub, equipo que surtía de jugadores al club más importante de su ciudad natal, el FC Copenhague, en donde Nicklas no llegó a jugar. Antes, lo fichó ‘cazatalentos Wenger’ en una más de sus transferencias de recónditos jóvenes talentos para su duradero proyecto al frente del Arsenal.

Con los gunners debutó pronto, con 17 años en un partido Copa de la Liga ante el que ahora es su equipo, el Sunderland. Al año siguiente, el delantero danés sería cedido al Birmingham, donde marcó 11 goles y ayudó a que el equipo ascendiese de Championship a Premier League. Tras brillar con los de West Midlands, Bendtner regresaría a Londres en la temporada 2007/2008 para hacerse con un nombre en el escaparate inglés y europeo de la mano del entrenador francés del Arsenal. Cinco temporadas, 99 partidos y un total de 22 goles como ‘cañonero’.

Pero Bendtner es mucho más que números y estadísticas. Irreverente al cien por cien, en su currículum se pueden enumerar una veintena de sorprendentes anécdotas tanto dentro como fuera del campo. Por ejemplo, en 2008 durante un partido de Copa de la Liga que el Arsenal perdía por 4-1 ante el Tottenham, Bendtner y su compañero de equipo Emmanuel Adebayor comenzaron una acalorada pelea en la que el árbitro Howard Webb y el resto de jugadores gunners tuvieron que intervenir para separar a los dos problemáticos futbolistas.








Jugar con unas estrambóticas botas de color rosa chillón o pagar de su bolsillo el cambio de número en la camiseta a todos los aficionados que hubiesen comprado su zamarra cuando decidió dejar de jugar con el ‘26’ y ponerse el ‘52’, son algunas de sus rarezas deportivas.

Al otro lado del terreno de juego le han pillado de fiesta tras perder un partido de Champions League contra el Manchester United o saltar a la palestra de los tabloides ingleses por tener una relación sentimental con una baronesa danesa, 13 años mayor que él y casada, con la que acabó comprometiéndose y con la que ha tenido hasta ahora su único hijo.

Resume lo que ha sido hasta ahora el extravagante delantero, lo sucedido en Septiembre de 2009. Sufrió un accidente de tráfico en la previa de un partido de Champions League y pocas semanas después, en el ojo del huracán, se convirtió en el héroe del Emirates al anotar el gol de la victoria en Copa de la Liga ante el Liverpool.

Todo esto sumó para que, pese a su talento y las expectativas que muchos pusieron en él como futura estrella del balompié, Wenger decidiese cederlo al Sunderland en los últimos instantes del último mercado veraniego. A Bendtner no le sentó nada bien y ya comentó en prensa su idea de no volver a enfundarse nunca más la camiseta del Arsenal.

Su capacidad de desconectar y desaparecer de los partidos y no ser un goleador voraz, si no más bien un segundo delantero con movilidad, fue (junto son sus numerosas lesiones) lo que le hizo no ganarse un puesto de titular indiscutible en el Arsenal, pese a tener una gran potencia física y ser un jugador muy hábil con el balón en los pies.

Entre sus mayores hitos están los de haber logrado anotar tres goles en un partido de octavos de final de Champions League contra el Oporto. Marcar su primer gol oficial en Premier League a los 1,8 segundos de haber saltado al campo para darle la victoria al Arsenal ante el Tottenham. Ser nombrado mejor jugador danés del año 2009. Hacer goles trascendentales con su selección e incluso dejar un tanto con Dinamarca en el Mundial de 2010 en Sudáfrica.






En el Sunderland, a sus 24 primaveras, se ha reencontrado con Steve Bruce, el que fuera su entrenador en aquel prometedor año en el Birmingham. Está temporada ha jugado 20 partidos anotando 4 goles y ya ha tenido tiempo para fracturarse la nariz y tener que jugar con una mascara. Por supuesto, ha vuelto a ser noticia por su vida privada al ser detenido por la policía inglesa el pasado Diciembre, junto a su compañero de equipo Cattermole, por, presuntamente, haber dañado varios coches cerca de Saint James Park, el estadio del Newcastle.

Así es Bendtner, para lo bueno y para lo malo. Capaz de todo, para bien y para mal, y siempre con la banda sonora de Frank Sinatra, Dean Martin o Tony Bennet (sus cantantes favoritos) de fondo en todo lo que hace. Por cierto, y como curiosidad, esta temporada ya jugó contra el Liverpool, pero no con la camiseta del Sunderland sino con la de los gunners, en la primera jornada de la Premier, antes de ser cedido a los black cats. Aquel partido terminó con la victoria (0-2) de los reds en el Emirates y Bendtner no vio puerta en los 10 minutos que estuvo sobre el verde. Esperemos que se repita, tanto una cosa como la otra, este fin de semana en el Stadium of Light ante el Sunderland del irreverente Bendtner.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

irreverente, prefiero a suarez ese si es un irreverente dentro de la cancha, y no hay quien lo pare, vamos el lverpool, ahora a ganar a este cuadro, y sumar mas puntos en la tabla.

Chulizas, el dijo...

da igual, mañana le sonreirá la fortuna y nos hará un par de goles, aunque solo remate una vez en todo el partido. Mañana haremos un partidazo, seguro, Suárez dará un par de palos y Carroll fallará sólo ante el portero, el partido terminará 1-1 o simplemente perderemos, eso sí, habremos chutao unas 15 veces a puerta y tal, lo de siempre vamos.