martes, 19 de abril de 2016

La primera gran ovación a Pepe Reina en Anfield



Y Pepe Reina sé giró y vio una  grada que no era la suya aplaudiéndole




Redacción Esto es Anfield y Sergi Stubbins 

Pepe Reina bajaba las escalerillas del estrecho pasillo que conduce de los vestuarios al césped de Anfield y observaba por primera vez el cartel de “This is Anfield” del que tantas y tantas veces había oído y leído referencias en las semanas previas al partido. Antes de bajar esas escalerillas, Pepe había escuchado, a buen seguro nervioso y admirado a partes iguales, el rugir de todo el estadio entonando el "You’ll Never Walk Alone", previo a la salida de los jugadores. Todo lo leído, todo lo escuchado acerca de la liturgia habitual previa a los partidos a disputar en el mítico estadio del Liverpool, todas esas menciones quedaban reducidas a añicos. Todo aquello le parecía majestuoso. A cualquier futbolista y a cualquier buen aficionado se lo parece. Tras el obligado paso bajo la encíclica que Bill Shankly dictó, Pepe ponía el primer pie en el césped de una de las catedrales del fútbol mundial.

Ese día era el 19 de abril del año 2001 y Pepe Reina defendía el marco del FC Barcelona en la vuelta de la semifinal de la Copa de la Uefa que el Liverpool acabó consiguiendo tras vencer al club catalán. Poco imaginaba aquel joven cancerbero de 19 años, que aquel estadio, que aquella afición y aquel marco iban a ser suyos. Y lo cierto es que algo de todo eso debió percibir Reina, cuando al volver al césped tras el descanso y dirigirse hacia la portería de The Kop, la grada más célebre el fútbol universal le recibía con una cerrada ovación. Pepe repleto de ingenuidad, giró la vista y comprobó que tras él, no había ningún jugador del Liverpool. Aquel recibimiento iba dirigido a él. Acababa de vivir en sus propias carnes una de las tradiciones más ancestrales de los Kopites.




Aquella mano de Patrik Kluivert no la desaprovecho Gary Mac para dar el pase a la final.

De ese joven adolescente, al Pepe Reina de la actualidad, no tan solo median nueve años. También cambios de club y zamarra. De la blau-i-grana a la amarilla del Villarreal y posteriormente emprender la aventura británica y enfundarse la zamarra y los guantes reds para defender la portería de Anfield. En todo este periplo de prácticamente dos lustros, el portero internacional español ha evidenciado una notable madurez bajo los palos, que le ha llevado a convertirse en toda una garantía de seguridad para el portal del Liverpool FC. Una seguridad que los supporters del Liverpool no gozaban desde la marcha de una auténtica leyenda. Ray Clemence.




Pocas similitudes guardan ambos guardametas en cuanto a estilismo. Mientras Clemence era un portero británico atípico con un estilo y apariencia más bien italiana, con su espigada y agigantada figura, movimientos aparentemente torpes pero seguros y colocación siempre perfecta, Pepe es un guardameta atlético, de movimientos ágiles y felinos que le permiten llegar a los balones más inverosímiles. Pese a esas diferencias, Pepe Reina llevaba camino de convertirse en el más digno sucesor del guardameta más laureado de la historia del Liverpool y que mayor huella dejó entre los supporters.

Y es que la evolución de Reina bajo los palos fue notable en sus años en Anfield. El portero que llegara en julio del año 2005 al Liverpool Campeón de Europa de la mano de Rafa Benítez, pese a haber obtenido 3 galardones de "Golden Glove" al portero menos goleado del campeonato en sus primeras tres campañas, siempre dejó alguna sombra de duda en su rendimiento.

En su primera temporada, Reina alzaba el título de la FA Cup, en una final en la que fue protagonista principal al detener 2 penaltis en la dramática tanda de la muerte súbita frente al West Ham United. Esa final bien pudo haber significado un nubarrón negro en la hoja de servicios del portero madrileño, tras encajar dos goles en los que Reina no estuvo para nada acertado. En la prórroga que precedió a los lanzamientos de penaltis, Reina se rehízo y protagonizó una serie de paradas tan espectaculares como determinantes que propiciaron que el título viajara a Anfield cuatro años después.

Ese partido, bien pudiera ser una muestra del rendimiento de Reina durante las pasadas temporadas. A Reina se le intuían maneras y oficio pero la alternancia de brillantes intervenciones, con otras acciones de demérito, provocaba la aparición entre algunos supporters de un interrogante sobre si Pepe se trataba de un meta de plenas garantías. Toda esa duda se ha desvanecido por completo durante esta campaña.




Está claro que con la edad, Pepe Reina en vez de ir cuesta abajo, ahora en el SSC Napoli se ha convertido en algo más que el guardameta del San Paolo. Aquel diamante en bruto que pisara Anfield con 19 años por primera vez, es se convirtió en un portero totalmente asentado y realizado en el cuadro Red. Reina al que nunca se le discutió sus fenomenales condiciones, le fue temporada tras temporada una seguridad, aplomo y determinación a todas sus acciones, que le convirtieron al terminar las temporadas en un guardameta destacado en al Premier League.

Y esa mejora se hizo evidente en las salidas aéreas para recoger o rechazar los balones colgados al área red. Los grandes porteros, son aquellos que no limitan su campo de acción a la raya de gol. El buen portero debe saber emplearse en el área chica, su área. Y en ese apartado, Pepe Reina dio un salto de calidad enorme en su paso por Anfield. Una pena que en sus 394 partidos vestido de Red, no obtuviera el premio de un gran trofeo y eso que en Atenas lo tocamos con las yemas de los dedos.




Tras su cesión al SSC Napoli donde volvió a las ordenes de Rafa Benítez. Pepe volvió a Anfield pero allí Brendan Rodgers no tenía sitio para é, lo mando al oscurantismo, con salida un poco extraña. Se le busco una salida y llegó al Bayern de Munich de Pepe Guardiola. Hoy en día Pepe Reina se ha convertido en ese "Gran Capitán" que guarda en sus Reino de Napolés la portería de San Paolo. 

Pero Reina no tan solo creció en sus prestaciones como guardameta en Anfield. Su rol dentro del vestuario y entre sus compañeros era innegable, era ese "pater" para la comunidad española que llegaba a las orillas del Mersey y se podía comprobar perfectamente en las “red bubbles” que en su día implantó Gérard Houllier. Si alguna vez una indiscreta cámara se infiltraba en esos corrillos de los once jugadores reds, se podía observar perfectamente como quien arengaba a sus compañeros, quien da la última palabra, no es ni Gerrard ni Carragher. Es Pepe Reina. Garantía bajo los palos. Voz autorizada en cualquier vestuario. Y un tío al que merece la pena conocerle en persona. Siempre que puede y cuando le llaman, no duda en volver a ese lugar donde fue feliz, Liverpool. Por muchos años de gloria red, Pepe.


Recordamos cuando volvió a Anfield para jugar con sus amigos, su patio, su recreo, su casa

“Viví en Liverpool durante ocho años y para mí siempre me sentí como en casa, porque la gente de allí me trataron como a uno de los suyos. Volviendo es una manera de dar las gracias, tratar de mostrar mi gratitud por todo lo que hicieron por mí “


Sirva este post como homenaje a Pepe Reina y su trayectoria y felicitar a los Barcelona Reds por sus 15 años.




1 comentario:

rasin pilev dijo...

Que grande es Pepe Reina. Es cierto que tenía fallos, pero es el último gran portero que hemos tenido. A ver si Mignolet mejora los registros de Reina. Cómo persona es de lo mejor que hay. Nunca caminarás sólo Pepe.