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ESTO ES ANFIELD

Actualidad del LIVERPOOL FC en castellano.



Un sueño eterno que se hizo realidad.




Por George Olmos (@george_olmos)


Este año se cumplen cuarenta años de la primera vez que George Lucas se puso delante de una cámara y se le ocurrió que Star Wars sería una gran película y de la primera Copa de Europa ganada por los Reds, un camino que no fue fácil con una generación que comenzó Shankly y la hizo que fuera inmortal Paisley. El rival fue un gran conocido, el Borussia Mönchegladbach. Dicen que la ciudad del amor es Paris, pero para los Reds el amor por la Copa de Europa surgió en Roma. 

Los Reds tuvieron que levantarse de una derrota que dolió, la final de la FA Cup a manos del  Manchester United, Paisley supo levantar al equipo tras aquella derrota.

El camino al sueño.

Los Reds viajaron a Irlanda para enfrentarse al Crusaders FC, el campeón irlandés no fue problema para el equipo de Paisley que no puso mucha oposición y tras vencer en Anfield por 5-0 (del minuto 81 al 90 marcaron 4 goles) en tierras irlandesas ganaron por 0-2. 

El siguiente paso fue el más duro, pero no porque fuera un equipo difícil, sino por el partido de ida ante los turcos del Trabzonspor, algo que recordaba Ray Clemence así: "Trabzonspor en 1977 fue el peor viaje europeo. El terreno de juego tenía rocas por todas partes. El hotel era horrible, nos despertó el ruido de los animales de granja a las 5 a.m., la comida era terrible y perdimos 1-0".



Tras pasar una noche en Estambul tuvieron que volar hacía un sitio que no era un lugar muy idílico,  Phil Thompson lo explica: “Era un poco como un pequeño conjunto de chabolas, algo que tu podías ver en “Casablanca”. Subimos un poco por unas carreteras al hotel, era algo horrible”. Las camas eran pequeñas, hasta un jugador bajó a recepción para decir que no entraba en las camas, sus piernas colgaban, pero en el campo no fue nada mejor, tan sólo había 8 asientos para 15 o 16 jugadores que viajaban. Pero el Liverpool se deshizo de los turcos en tan sólo 20 minutos con tres goles y directos a los cuartos de final.

El siguiente rival sería un duro competidor y dicen que fue el punto de inflexión para los Reds, los franceses del Saint-Étienne que tras imponerse por 1-0 en la ida se encontrarían con la noche de “Supersub” y con un 3-1 en la vuelta. Todo lo contrario fue las semifinales ante los suizos del Zurich FC que con un 6-1 en total dejaban el camino para la final de Roma.

Un vínculo eterno con la ciudad eterna.

Roma la ciudad eterna se vestía por primera vez a recibir al equipo Red, años después sería siempre un vínculo eterno, ya que con aquella final ganada en 1984 haría que la ciudad capitalina fuera el jardín de recreo de los Reds.


Los kopites viajaron en autobuses, trenes y como pudieron a la ciudad italiana.

Ahora nos parece fácil y “sencillo” viajar a una final de Champions o Europa League, pero pónganse en la tesitura de hace 40 años. Pocos vuelos y caros, por lo que los kopites que quisieron ver a su equipo levantar por primera vez dicho trofeo, peregrinaron desde días antes. Además, hay que sumarle que muchos de ellos se encontraron con una huelga ferroviaria en Francia, por lo que la vuelta al mundo en ochenta días de Phileas Fogg se quedó corta para ellos y debieron viajar por Bélgica, Suiza, Alemania e Italia.


Dicen que cuando al mediodía del día anterior el calor hacía estragos entre los Reds, llegaban a la ciudad eterna y cuando entraron dieron la mayor de las bienvenidas:

We're on our way to Roma (Estámos camino de Roma)
On the 25th of May (El 25 de Mayo)
All the Kopites will be singing (Todos los Kopites estarán cantando)
Vatican bells they will be ringing (Las campanas del Vaticano sonarán)
Liverpool boys they will be drinking (Los Liverpool boys estarán bebiendo)
When we win the European Cup (Cuando ganemos la Copa de Europa)

Se estima que más de 30.000 seguidores del Liverpool habían conseguido de mil maneras distintas llegar a Roma y poder colocar sus banners, calentar sus gargantas con cerveza, vino y, por supuesto, con canticos para sus jugadores como "HERE WE GO GATHERING CUPS IN MAY”, “PAISLEYS PANZER DIVISION”, una que me encanta “Tommy Smith is prettier than Sophia Loren” y el ya mítico “JOEY ATE THE FROGS LEGS - MADE THE SWISS ROLL - NOW HE'S MUNCHIN' GLADBACHS". Cuando entraron al anfiteatro romano, el Estadio Olímpico, las caras de los jugadores al ver todo lo que los hinchas que habían hecho les hizo saber que el jugador número doce no les iba a dejar solos.


Terry McDermott  “Cuando vimos a 35.000 de nuestros fans en la capital italiana. Sólo sabíamos que no podíamos defraudarlos” 

El partido fue una lucha de dos estrategas que se conocían de aquella final de UEFA de 1973, Lattek y Paisley, dos mentes privilegiadas que darían grandes noches a sus respectivos conjuntos. Esta vez el Borussia Mönchegladbach quería ser el Rey, pero se quedó sin trono. 

Paisley dejó en el banquillo al gran hombre milagro, David Fairclough, aquel que había dado con su gol al Saint-Étienne el paso a un título europeo, su puesto lo ocupó Ian Callaghan en ese 4-4-2. 

Jimmy Case contaba hace un tiempo a Anfield Warp lo que Bob Paisley les dijo al principio del partido, una frase para recordar siempre "La última vez que estuve aquí, en Roma, yo estaba en un tanque liberando este sitio. Ganamos a los alemanes entonces, vamos a ganarles esta noche, vamos a ello"

Emlyn Hughes “Recuerdo que antes del partido pensé: “Dios mío estamos de vuelta en Liverpool".

Este sería el último partido como Red de Kevin Keegan y lo dio todo y le dieron todo, su marcador Berti Vogts  le hizo un marcaje al hombre que le dejó alguna secuela después del partido, aun así el alemán sufrió con todos los cambios de ritmo que le hizo el inglés. Keegan volvió loco al defensor del Borussia, que algunos veían como el sucesor de Beckenbauer y que años después lo fue en los banquillos.   


El marcaje a Keegan fue duro, era el jugador diferente y la magia en aquel Liverpool

En el minuto 27 un balón robado por Ian Callaghan, al que colocó Paisley en el medio,  lo hacía llegar a Steve Heighway que hacía una de sus jugadas locas, un zigzag y cedió el balón a Terry McDermott que no falló tal magnífica jugada. En ese momento estalló la grada, los kopites vivieron una locura, no paraban de gritar ese gol y en las gargantas Reds se empezó a escuchar “EE - Aye - Addio – The Pope is a Red.”. El equipo de Paisley tocaba con los dedos el primer título europeo.

Los alemanes, con muchos internacionales y grandes jugadores, avisaban a los Reds que no todo iba a ser fácil. Rainer Bonhof golpeó su disparo en el poste de la portería de Clemence y hacía que los reds se salvarán. Con ese susto en el cuerpo, los de Paisley se iban con el 1-0 al descanso y a tan sólo 45 minutos de la inmortalidad en Roma.


Los dos chicos salidos del Scunthorpe lograban el titulo tan esperado.

Tras el paso por vestuarios, los reds volvían al campo y sin tiempo para haber sudado las camisetas, el diablillo de Simonsen ponía el empate en el marcador con  un disparo ante el que no pudo hacer nada Ray Clemence. Por primera vez en la final los alemanes respiraban y empezaban a animar a los suyos. El equipo de Lattek comenzaba a tener el partido donde quería y tenía también, lo más importante, el balón. Clemence se erigió como el héroe en esos momentos, pero los alemanes no contaban con otro factor: el momento Keegan. ‘Súper Ratón’ empezaba hacer jugar a sus compañeros, Callaghan, McDermott y Ray Kennedy se mostraban mucho más gracias al juego de Keegan.

Allan Simonsen “Se puede decir que Keegan nos ganó él solo”

En el minuto 65, con un Liverpool ya volcado hacia la portería de los alemanes, llegó el gol de Tommy Smith que se elevaba por encima de los defensores y marcaba el segundo, como comentó el comentarista Barry Davies “Es Tommy Smith ¡Oh, qué final a una carrera!” y es que el gran “Anfield Iron” diría adiós al Liverpool al final de esa temporada. Otra vez la locura, el gol dejó muy tocado a los de Lattek. A ocho minutos para el final Vogts, que le había dado de todos los colores a Kevin Keegan, cometía un penalti sobre el siete del Liverpool y  un silencio se apoderó del Olímpico. Phil Neal cogió el balón, se acercó al esférico, cinco pasos y con calma colocó el esférico a la derecha de Wolfgang Kneib y llegó la sentencia y, como el emperador romano, su pulgar fue hacía abajo. Los reds habían ganado su primer título europeo.



Dicen que al final del partido los kopites que estaban en el estadio no se quisieron olvidar de aquella persona que puso la primera piedra y "Shankly-Shankly" comenzó a sonar en las voces de los Reds y después, además, cantaron a su nuevo emperador, Paisley. También se quiso despedir la afición con cánticos de Keegan (los problemas económicos hicieron que el gran Keegan tuviera que aceptar la propuesta del Hamburgo, pero no pasó nada, Paisley tenía en la cartera al gran Kenny Dalglish). Trece años de perseverancia daban consigo el gran título europeo.

Tommy Smith “La Copa de Europa de 1977 fue la primera vez que me di cuenta de la multitud que nos acompañaba. Fuimos a mirar lo que pasaba en el estadio de Roma y nos dimos cuenta que tres cuartas partes eran reds”

Cuando finalizó el partido, Bob Paisley volvió a recordar sus años en el ejército, liberando Europa y como sería la fiesta posterior al triunfo “Esta es la 2º vez que he vencido a los alemanes aquí...la 1º vez fue en 1944. Fui a Roma en un tanque, cuando la ciudad fue liberada. Si alguien me hubiera dicho que estaría de vuelta aquí para ver ganar la Copa de Europa 33 años después, les habría dicho que están locos. Pero quiero saborear cada minuto, es por eso el porqué no voy a beber esta noche. Sólo bebo en ocasiones”


Callaghan y Tommy Smith dos de los veteranos y almas de aquel Liverpool.

En Liverpool, el gran capitán Emlyn Hughes cantó algo que le costaría posteriormente los cristales de su casa: “Liverpool are magic, Everton are tragic”. Sí. Más tarde los aficionados  evertonians le rompieron las ventanas de su casa

Al igual que Star Wars hace 40 años comenzaba una saga, también el Liverpool ponía ese granito de arena para su saga.

Cuando el árbitro pitó el final se escuchó esto de los kopites:

We're on our way to Roma (Estámos camino de Roma)
On the 25th of May (El 25 de Mayo)
All the Kopites will be singing (Todos los Kopites estarán cantando)
Vatican bells they will be ringing (Las campanas del Vaticano sonarán)
Liverpool boys they will be drinking (Los Liverpool boys estarán bebiendo)
When we win the European Cup (Cuando ganemos la Copa de Europa)




-FICHA DEL PARTIDO-.

25 de Mayo del 1977.

Liverpool 3-1 Borussia Mönchegladbach

LIVERPOOL: Ray Clemence, Phil Neal, Joey Jones, Tommy Smith, Emlyn Hughes ©, Ray Kennedy, Jimmy Case, Steve Heighway, Ian Callaghan, Terry McDermott, Kevin Keegan.

Entrenador: Bob Paisley.

BORUSSIA MÖNCHENGLADBACH: Wolfgang Kneib, Berti Vogts ©, Hans Klinkhammer, Wittkamp, Rainer Bonhof, Horst Wohlers (Hannes 79’), Simonsen, Wimmer (Kulik 24’), Uli Stielike, Schäfer, Jupp Heynckes.

Entrenador: Udo Lattek.

GOLES:

1-0 Terry McDermott  min.28.
1-1 Allan Simonsen min.52.
2-1 Tommy Smith min.64
3-1 Phil Neal (p) min.82

ARBITRO:  Robert Wurtz (Francia) .

ESTADIO: Estadio Olímpico, Roma, 52,078 espectadores.

Bibliografía @LFCHistory 
Fotos @angelcakephotos, @LiverpoolEcho


Ya os contaremos más historias alrededor de está final, estar atentos.

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Fuerza, coraje y corazón por unos colores.




Por Jorge Olmos (@george_olmos)

Valiente y determinado, fue jugador del  Liverpool y miembro del equipo que quedó campeón del mundo en 1966 en su país, Inglaterra. Gerry Byrne o “Crunch”, como le llamaban los hinchas y sus compañeros del Liverpool, fue un lateral izquierdo que con la camiseta del Liverpool ganó 2 títulos de liga y una FA Cup a las órdenes de Bill Shankly y que además formó parte del equipo de 1966 que ganó el título en casa.

Pero la historia del gran Byrne se debería escribir con letras de pundonor. Byrne en la final de 1965 ante el Leeds consiguió que la historia se convirtiese en leyenda. En el minuto tres del partido de FA Cup , Byrne colisionaba con Bobby Collins y después de ese golpe Gerry se rompió la clavícula.

Pese a ello, Byrne estaba desesperado por no dejar a su equipo con uno menos: “A Shankly no le gustaban las lesiones”, así decía Gerry recordando aquella final. Y es que “Crunch” le pidió a Bob Paisley que por favor no dijera nada de su lesión a Shankly. Jugó todo el tiempo reglamentario y la totalidad de la prórroga con la rotura de su clavícula. Aunque el dolor era grave, con el brazo colgando y sin fuerzas, Byrne no sólo jugó los 117 minutos, sino que también fue quien puso el balón del primer gol a Roger Hunt. “Ni siquiera se me pasó por la mente abandonar el campo”, dijo el lateral del Liverpool.


El tremendo golpe de Byrne con Bobby Collins, jugandose el tipo le hizo romperse la clavícula 

Ese día fue una prueba de carácter: “Yo era un jugador duro. Jugué 117 minutos con una fractura de clavícula en la final de la Copa FA 1965. Pero yo estaba más preocupado por mi pierna porque Bobby Collins fue a por el balón y me levantó la piel y la espinilla. Me estaban tratando y no me importa la clavícula. No fue hasta después cuando me di cuenta del dolor en  mi clavícula. Tú todavía puedes sentir la rotura de mi clavícula. Hubiera sido probablemente una tarjeta roja en la actualidad”,  recordaba Byrne.

Gerry era un hombre tranquilo y un poco solitario fuera del campo, aunque dentro era una persona distinta: “Me corté el pelo para tratar de ser más duro”, dijo una vez. Tommy Smith era un tipo duro y contaba hace tiempo cómo era Byrne y cómo fue su primer contacto con él en un entrenamiento de cinco contra cinco en el que Smith tuvo la ocasión de pasar entre las piernas un balón y después marcar gol: "Yo estaba en la cima del mundo. Entonces un par de minutos después un balón estaba entre nosotros, fui a cabecearlo y Gerry me cabeceó a mí. Yo caí clavándole la mirada. Cuando estaba en el suelo cubierto de sangre, Shankly se acercó y estando en el suelo me dijo: “Lección numero una: ‘Nunca le hagas un túnel a Gerry Byrne y creas que puedas salirte con la tuya” .

Byrne siempre se enorgulleció de ser un jugador duro pero limpio:  “Yo era un jugador limpio, duro pero justo. Solía esperar que llegara el balón y entonces yo iba a por él. Tu podías golpear a alguien cuando el balón estaba allí y eso era todo”.

Este scouser nació en 1953 y a la edad de 15 ya se unió al fútbol amateur en el Liverpool Catholic Schoolboys: “A Mr. Williams no le importaba como lo hiciera que no le gustaba. Nunca conseguía un partido. Me pusieron a prueba y marqué tres goles. Aun así no entré en el equipo. Tenía quince años y después me firmó Liverpool Catholic Schoolboys que estaban jugando en Dublín. Fui a Dublín, donde fui descubierto por un tipo llamado Tosh Moore, que siempre tenía pequeños de cigarrillos. Él me firmó para el Liverpool. Yo estuve dos años como amateur y cuando tenía 17 años firmé como profesional. Mis primeros salarios eran 8 libras y 12 libras. 8 libras en la pretemporada y 12 libras en la temporada.", recordaba Gerry Byrne en una entrevista.


Byrne fue un jugador muy recordado por la afición Red, alguien que lo daba todo por la camiseta del Liveprool. 

Su debut no llegó hasta el 28 de septiembre 1957, un brote de gripe golpeó a la primera plantilla y llegó su oportunidad.  Pero no fue el debut soñado, el Liverpool perdía ante el Charlton por 5-1  y encima el bueno de Gerry se marcó un gol en propia puerta: “Me hubiera gustado que la tierra me tragara cuando marque aquel gol. Acababa de darle un pase de nuevo a Tommy Lawrence y él no estaba allí".

Ese sería su único partido en la temporada 1957-58 y tan sólo consiguió jugar seis partidos más en las siguientes tres temporadas, la experiencia de los dos laterales John Molyneux y Ronnie Moran, le hacían difícil la posibilidad de hacerse con un puesto. A Byrne en ese momento se le colocó en la lista de jugadores para ser traspasados cuando llegó Bill Shankly como manager en 1959. El gran entrenador quiso levantar al Liverpool de esa Second Division y le dio la oportunidad a Byrne.

El grandísimo técnico escoces logró ver el talento de Gerry Byrne donde sus antecesores, Don Welsh y Phil Taylor, no lo habían visto. Fue al momento llevado fuera de la lista de jugadores traspasados y, con Moran lesionado, Byrne encontró por fin su gran oportunidad. En un año se convirtió en parte de la nueva cara del Liverpool que Shankly quería , ganó la Second Division en 1961-62 y pasó a ser parte importante en los títulos de First Division de 1963-64 y 1965-66, además de la FA Cup de 1965. También Byrne fue el primer jugador del Liverpool en anotar en Europa (1964) y jugar la Recopa de 1966 ante el Borussia Dortmund, donde los Reds perdieron.


Héroes de una historia que muchos recuerdan.. 

Pero vayamos aquel partido y para que veáis que era otro fútbol en el que no tenía cabida el no luchar por tus compañeros y por la camiseta que portabas: “Tan pronto como alcancé la banda sabía que mi diagnóstico inicial era que tenía algo muy doloroso. Se había roto la clavícula. Mi primera reacción debería haber sido pedir al banquillo que llamara una camilla. Pero Gerry  me miró y me dijo: "¡No se lo digas a nadie!". Yo le pregunté: "¿Sabes que se te ha roto?".  Gerry  lo sabía, pero aun así insistió en jugar los 87 minutos restantes y, como sucedió, otra media hora de tiempo extra“, recordaba años después Bob Paisley que en aquellos años ejercía de fisioterapeuta, médico y lo que fuera por el Liverpool.

Paisley no estaba muy por la labor de dejarle seguir así, pero la reacción de Gerry y su cara no le dejó dudas: "Puede llegar a funcionar." Y lo hizo, en una de las más valientes actuaciones que se ha presenciado en Wembley.: "Volví al banquillo y vi a Shanks sentado allí. Le dije que se trataba de una fractura de clavícula, pero él no lo creía y simplemente me dijo: "Eso nunca va a estar roto". Gerry pasó a hacer su típico partido. Lleno de esfuerzo y con un poco de habilidad y a pesar de que tenía fracturada la clavícula hizo que llegara el primer gol de Roger Hunt".

El Liverpool ganaría aquella final y hay imágenes de como Byrne con el brazo en cabestrillo dio la vuelta a Anfield. Puro pundonor.


Byrne fuer el gran héroe de aquella final, en Anfield ayudado llevó el trofeo, con su hombro en cabestrillo. 

Pero no fue la única vez que él lo dio todo  aunque se lesionara de gravedad, Paisley recodaba aquel pundonor de Byrne así: "La temporada siguiente, Gerry se dislocó el codo en el partido de la Recopa frente al Celtic en Parkhead. Él tenía gran dolor, pero nuestro médico del club, Jack Reid, hizo un tremendo trabajo con él y se quedó hasta diez minutos del final. Lo llevaron al hospital al día siguiente, el brazo estaba negro desde la muñeca hasta el hombro, pero no hubo descanso. Al día siguiente se jugaba el partido de Liga contra el Stoke City".

Sus grandes actuaciones no pasaron desapercibidas para el seleccionador Alf Ramsey y decidió que fuese parte de los veintidós jugadores que formaron parte de la selección de 1966, junto a sus compañeros de equipo Roger Hunt y Ian Callaghan. Ramsey no le tuvo como jugador titular (recordar que en aquellos años no había suplentes) y el seleccionador eligió a Ray Wilson del Everton para que fuera el lateral izquierdo del equipo inglés puesto que ya había jugado 45 partidos en aquella etapa. En aquel momento tan sólo se le daba la medalla de campeones a los jugadores que actuaban en al final, pero en 2009 Byrne logró esa medalla, reconociendo aquella generación.


Sus grandes actuaciones no pasaron desapercibidas para Ramsey.

Byrne no volvió a la selección y esto se debió en parte a una lesión que sufrió en el primer partido de temporada 1966-67. Una lesión en la rodilla ante el Leicester City le hizo que durante tres años luchara por recuperarse hasta que dejó  a los 31 años el Liverpool con 274 partidos de Liga y 333 partidos en total.

La pérdida de Byrne fue dura para su gran valedor, Shankly, que dijo: “Cuando Gerry se fue, una gran parte del Liverpool se fue. Él era duro y hábil y dio todo lo que tenía. Más que eso, fue totalmente honesto, que es la mayor calidad de todas. Fue el mejor profesional de muchos”.

Tras retirarse en 1969, estuvo unos años en el cuerpo técnico del Liverpool. En 1970, Gerry Byrne tuvo su partido homenaje, el gran lateral que tantas veces lo dio todo por aquel equipo era uno de los favoritos de la hinchada Red. Gerry no pensaba que se llenara Anfield para aquella cita.

"En la noche que yo estaba en Anfield, todo estaba oscuro y estaba lloviendo. Creía que nadie se iba a presentar. Sin embargo, allí había 42.000 espectadores. Las personas me apodaron "the Crunch" y debe ser que les gustaba”.

Bill Shankly tenía un cariño especial por todos hombres, pero a Gerry le tenía aún más: "He tenido muchos jugadores hábiles y de la talla de Peter Thompson, Ian St John, Kevin Keegan y Steve Heighway  y todos llamaban la atención. Pero el mejor profesional de los muchos era Gerry Byrne. Él no era llamativo y él no te marcaba goles. Pero él era duro y hábil y dio todo lo que tenía. Más que eso era totalmente honesto.  La cuál es la cualidad más grande de todas. Era un verdadero Liverpudlian que no podía mirar a sus compañeros scousers a la cara después de un partido a menos que hubieran dado todo lo que tenían durante 90 minutos”. 



Cuando murió a los 77 años de edad, sus compañeros recordaban como el Alzheimer hizo mella en él. Pero aun así, cuando quedaban apara recordar aquellas aventuras siempre volvía, junto a todo el cariño que le tenían, la historia de su lesión en la final de la FA Cup 1965: “Se podía sentir donde se rompió. Él siempre te daba un gran abrazo cuando se despedía de ti” decían sus compañeros.


Bibliográfia LFCHistory y The Guardian



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El día que conocimos al hijo de Bob Paisley.



Por George Olmos (@george_olmos)

Corría la temporada 2009-2010 cuando, gracias a Madrid Reds, quien aquí les escribe tuvo la oportunidad de visitar por primera vez Liverpool, además de poder pisar el templo y las calles por donde Paul, John, George y Ringo ponían notas de color a una ciudad donde música y futbol van siempre de la mano. A continuación, les contaré como por seguir las huellas de The Beatles fuimos a parar a conocer algo más de un entrenador que nos hizo grandes: Bob Paisley.

En septiembre del 2009 pude llegar a Liverpool con previsión de ver un Liverpool vs Burnley. Aquel encuentro terminó con hattrick de Yossi Benayoun, pero previo a poder visionar aquel partido, sucedieron cosas que aquí les relato. Todo aficionado del Liverpool tiene que sentir aprecio no solo por el color Red, sino también por las melodías de los Fab Four.

Decidimos, varios de nosotros, hacer un tour por nuestra cuenta visitando los caminos de los Fab Four, con paso por Strawberry Fields, Matthew Street y demás. Tras llegar a la barbería "Tony Slavin" que los Beatles comentan en su canción Penny Lane, nos recorrimos la calle. Les diré que si visitan Liverpool, pueden y tienen tiempo la recorran andando en un día soleado, si no, pueden hacerse la foto al principio de la misma. Pero nosotros, unos aguerridos seguidores Reds, locos o no tan locos, nos dispusimos a recorrer la misma desde el primer cartel de Penny Lane hasta el último.



Después de aquello y siguiendo las canciones de los Beatles, teníamos y debíamos ir a ver la tumba de Eleanor Rigby. Dicha tumba está en Church Road, en la iglesia de St. Peter´s. Allí podrán ver una tumba bien engalanada con piedras verdes y su nombre con el de su familia. Pero tras buscar dicha tumba, nuestra suerte fue mayor cuando una persona se acercó a nosotros y se puso a hablar con el grupo de farfanes, preguntándonos de dónde veníamos, cómo es que íbamos engalanados con nuestras zamarras del Liverpool y qué si íbamos a ver el partido.



Aquella persona nos indicó que en aquella iglesia, estaba también enterrado alguien por el que todo seguidor del Liverpool siente devoción. Este no era otro que el gran Bob Paisley. Su tumba, estaba detrás de la iglesia, en un rincón bastante escondido. La misma tenía un balón en su lápida, además del nombre de su esposa y algo que nos llamó a todos la atención, era muy humilde. Aquella persona que nos indicó la situación de la tumba de Bob Paisley, no era otro que Graham de apellido Paisley, que es como se llama el hijo del gran Bob. Graham se alegró de que conociésemos a su padre a pesar de venir de fuera.


Graham en la tumba de su padre, el gran Bob Pailsey

Siguiendo con tal encuentro y comentándole que veníamos a ver la tumba de Eleanor Rigby, Graham nos comentó, también gracias a nuestro S(a)imon, que nos iba a enseñar donde se conocieron John Lennon y Paul McCartney. Cruzando la calle hay una especie de colegio, pues ahí hay una placa que indica tal magno encuentro beatlemaniaco. Ese lugar donde dos grandes se conocieron y se dispusieron a hacernos soñar tantos años después.




Graham se despidió de nosotros dándonos su tarjeta, por si necesitábamos alguna cosa cuando volviéramos a Liverpool, nos sacamos unas fotos con él y nos dispusimos raudos y veloces a ir a Anfield. Esa noche con una victoria en el bolsillo conocimos a Rafa Benítez y a Pepe Reina, pero..."esa es otra historia".



Pd. Gracias a Sergi de Barcelona Reds y Luis de Madrid Reds por rememorar recuerdos y por aquel viaje que fue posible a Amador, Neil y Simon de Madrid Reds, a Lato por las fotos y a Jesús Ruíz por la ayuda.


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"He tratado de no molestar, de dar a todos una dosis justa de látigo, darles un voto de confianza. He dado un paso atrás para ayudarles de forma individual y darles todas las posibilidades. Algunos lo han tomado como una señal de debilidad. Ahora ha llegado el momento de actuar para demostrar que puedo ser tan fuerte como cualquiera”. "


- Bob Paisley-, Tal día como hoy en 1974 llegaba un entrenador que forjaría una leyenda en el Liverpool y en el fútbol inglés, nadie ha podido aún igualar sus cifras en Europa, tuvo el gran paso de coger el testigo de alguien de quien aprendió y que para él fue en quien fijarse y superarle, Bill Shankly.






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"Mi gran oportunidad llegó cuando los reyes de fútbol amateur, Bishop Auckland, me firmaron. Tuve dos temporadas maravillosas con ellos, culminaron al ganar la Copa Amateur en Roker Park cuando le ganamos a Willington 3-0 tras prórroga. Fue un gran experiencia para un joven de dieciocho años de edad ". 


- Bob Paisley - Tal día como hoy hace 75 llegaba de procedente del Bishop Auckland, algo más que un jugador de fútbol, comenzaba la leyenda en el Liverpool. 


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Caballo Loco.


Tal día como hoy en 1967 debutaba este magnifico jugador. Fue el primer jugador red en levantar una Copa de Europa. Emlyn Hughes personificó y materializó como nadie en el terreno de juego el fútbol que Bill Shankly tenía en mente. Hughes fue quizás el primer defensa central con la habilidad suficiente para salir con el balón jugado, algo nunca visto hasta la fecha. Su tremenda personalidad, su fiereza y su incombustibilidad le hicieron convertirse rápidamente en uno de los jugadores más admirados por Anfield. Hasta esta temporada, compartía con Ray Clemence el segundo lugar en la lista de jugadores que mayor número de veces vistió la zamarra del Liverbird en el pecho.

Por Stubbins. (@El_Stubbins)

Emlyn Walter Hughes nació un 28 de agosto de 1947 en Barrow-in-Furnes, localidad costera del noroeste de Inglaterra. Fue en el equipo local del Barrow donde Hughes inició su práctica futbolística, fichando rápidamente por el Blackpool en 1964. Con los Seasiders compartió vestuario con otro mito del fútbol inglés como Alan Ball. En el Blackpool, Hughes militó dos temporadas y media hasta que se cruzó en su camino Bill Shankly. El técnico escocés tras verle jugar se empeñó en que el joven futbolista fichase por el club de Anfield y así lo consiguió en febrero de 1967, a cambio de 65.000 Libras.

Fue en el trayecto en coche de Blackpool hacia Liverpool que emprendieron Shankly y Hughes cuando sucedió una de las anécdotas más históricas y recordadas que define por sí misma el carácter y carisma de Bill Shankly. El vehículo que conducía el propio Shankly fue detenido por la policía y cuando el agente se disponía a identificar a los ocupantes del vehículo, Shankly le espetó al policía "¿Es que no conoce usted a quién llevo en el coche?, ¡El mismísimo capitán de Inglaterra!" El policía tras mirar a través de la ventanilla, respondió que no le conocía, a lo que Shankly espetó "¿No?,¡Pues le conocerá!" Vaya que si le conocería. Shankly no erró en su predicción y años más tarde Hughes se convertiría en el Capitán del once de los Three Lions.



Hughes debutaría en el Liverpool en marzo de 1967 en la victoria por 2-1 frente al Stoke City. Los primeros partidos en el club red, los disputaría como mediocentro. Aunque con el paso del tiempo retrasaría su posición para acabar ocupando aleatoriamente el lateral izquierdo con su posición definitiva como defensa central. Esa compatibilidad de posiciones le sirvió para que el seleccionador inglés de la época Alf Ramsey, le convocara por primera vez con la selección inglesa en 1969. Hughes se había convertido en menos de dos años en un jugador tremendamente valorado.

Pero quienes le profesaban mayor devoción no eran otros que los supporters del Liverpool. The Kop enseguida se identificó con el jugador al que apodaron "Crazy Horse" (caballo loco). El sobrenombre le fue instaurado tras realizar un placaje literal de rugby para detener a Albert Bennett, jugador del Newcastle United. No en vano, su padre Fred Hughes, fue jugador de rugby internacional por Gales.



Las primeras cuatro temporadas de Hughes en el Liverpool transcurrieron sin que llegara ningún título a las vitrinas de Anfield tras conquistar previamente 2 ligas y una FA Cup. Era obvio que el Liverpool de los St. John, Hunt o Ron Yeats debía rejuvenecerse. Shankly acertaría una vez más con el cambio generacional y a los nombres ya consagrados de Callaghan, Tommy Smith y el propio Hughes, se les unirían progresivamente los Heighway, Toshack y Keegan. El nuevo Liverpool empezaba a gestarse.



En la campaña 1972-73, el Liverpool volvería a conquistar la Liga a la que sumaría la primera Copa de la UEFA. A la siguiente temporada el Liverpool conquistaría la FA Cup. Hughes como capitán red recogería el trofeo en Wembley. No sería la única capitanía a la que Hughes haría frente. Tras abandonar la selección Bobby Moore, Hughes pasaría a capitanear a la selección inglesa aquella misma temporada. La eterna sonrisa de Emlyn Hughes brillaba en su rostro con mayor fuerza que nunca. Y la predicción que 6 años antes lanzaba Bill Shankly, se cumplía.


Precisamente Bill Shankly sería el protagonista de la siguiente temporada al abandonar el club y delegar en su ayudante Bob Paisley la vacante de entrenador. Tras un primer año en blanco, la siguiente temporada Hughes alzaba un nuevo doblete de Liga y UEFA. Huhges ya no tenía como compañero de defensa a Tommy Smith, jugador con el que tuvo más de un encontronazo personal debido a una turbia historia de posible amaño de un partido decisivo frente al Arsenal. Un joven Phil Thompson empezaba a despuntar en el Liverpool de Paisley dando paso a una dupla defensiva que crearía época.

La temporada 1976-77 sería la gran temporada del Liverpool y de Emlyn Hughes. Una nueva liga era conquistada por el Liverpool y la primera Copa de Europa llegaba a Anfield, al vencer al Borussia Moenchenglabach en Roma. Emlyn Hughes fue el encargado de recibir el trofeo con una sonrisa más brillante que nunca. La fiesta pudo haber sido completa si cuatro días antes de viajar a la "Ciudad Eterna" el Liverpool hubiese vencido al Manchester United en la final de FA Cup en Wembley, en lo que pudo haber significado un triplete histórico. Hughes, pondría colofón a la temporada recibiendo el título de "Mejor Futbolista del Año".



La temporada siguiente el Liverpool y Hughes alzarían nuevamente el trofeo de Campeón de Europa. Esta vez en Wembley ante 100.00 espectadores que vieron como los Reds de Paisley batían por 1-0 al Club Brugges con gol de Kenny Dalglish. Lamentablemente, el Nottingham Forest de Brian Clough se alzaría con el título de Liga y la League Cup en el replay frente al Liverpool. Los grandes duelos entre el Forest y el Liverpool acababan de empezar. A título personal, Emlyn Hughes recibiría una de las mayores condecoraciones que puede recibir un ciudadano británico. La Order of the British Empire.

El tiempo jamás pasa en vano para nadie. Es ley de vida. Y como en la vida, el futbol tiene que dejar paso a los jóvenes talentos. Esa misma temporada llegaba al Liverpool Alan Hansen, un joven central escocés del Partick Thistle. La 1978-79 sería la última temporada de Hughes como jugador del Liverpool. Al finalizar el ejercicio, Hughes fichaba por el Wolverhampton Wolves, tras haber disputado 665 encuentros con la zamarra del club red y anotar 49 goles. Se iba una leyenda que dejaba en las vitrinas de Anfield 4 Ligas, 1 FA Cup, 2 Copas de Europa, 2 Copas UEFA 2 Supercopas de Europa y 3 Charity Shields, además de 59 internacionalidades con Inglaterra.




Aún sumaría un nuevo título Hughes a su palmarés. Con el Wolverhampton y durante su primer año con los Wolves, conquistaría la League Cup frente al Nottingham Forest. Inclusive seguiría siendo un fijo en el seleccionado inglés añadiendo 3 internacionalidades más. En 1981 Hughes abandonaría The Molineux para recalar en el Roterham United donde haría las veces de jugador-entrenador. Hull City, Mansfield Town y Swansea City serían otros equipos donde militaría en el final de su carrera.

Tras abandonar el fútbol, Hughes se convirtió en un personaje sumamente popular entre el público británico gracias a sus apariciones televisivas. También trabajó en la radio para la BBC como comentarista. Realizando estas labores radiofónicas, Hughes estuvo presente en la tristemente recordada final de Heysel en 1985. No sería la única tragedia que viviera Hughes in situ. También como comentarista vivió la trágica tarde del 15 de abril de 1989 en el estadio de Hillsborough de Sheffield.

El año 2003, Emlyn Hughes recibía la peor noticia que puede recibir una persona. Al bravo central del Liverpool y de la selección inglesa se le diagnosticaba un tumor cerebral. Tras varias operaciones quirúrgicas y tratamiento de quimioterapia y radioterapia, el cáncer ganaba la batalla y el 9 de noviembre de 2004, Emlyn Hughes perdía su partido por la vida falleciendo en su hogar de Sheffield a la edad de 57 años. Se apagaba la sonrisa que deslumbró el fútbol británico de los 70.

Barrow-in-Furness le hizo una estatua para recordar a su vecino ilustre.

En julio del 2008, Emlyn Hughes era incluido en el National Football Museum's Hall of Fame, al lado de figuras tan míticas y legendarias como Bobby Charlton o Gordon Banks.

Con el "Héroes" de David Bowie como fondo musical, os ofrecemos este brillante vídeo que compila los mejores momentos del "6" del Liverpool. La eterna sonrisa de Anfield. Un auténtico héroe.


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El hombre que superó a Shankly.




Tal día como hoy en 1996, nos dejaba algo más que una leyenda. Si Bill Shankly hizo renacer al Liverpool de sus cenizas cimentando toda una filosofia de club, Bob Paisley lo bañó en oro con un palmarés todavía hoy no igualado. A lo largo de sus 9 años como manager del equipo, conquistó 3 Copas de Europa, 1 Copa UEFA, 1 Supercopa de Europa, 6 ligas, 1 FA Cup, 3 Copas de la Liga, 4 Charity Shields y 6 veces reconocido como Manager del año. Bajo su mandato el club se convirtió indiscutiblemente en el Rey absoluto del futbol europeo y británico. Jugadores como Alan Hansen, Graeme Souness o el mismísimo Kenny Dalglish, llegaron a Anfield por recomendación suya. Todo ello hace de Paisley una figura de unas dimensiones descomunales en la historia del Liverpool FC.

Por Sergi Stubbins (@El_Stubbins)

A Bob Paisley casi le da un síncope cuando en Julio de 1974 los directivos del Liverpool FC le confiaron las riendas del equipo tras la marcha de todo un semi-Dios como Bill Shankly. El que fuera fisioterapeuta del equipo y segundo de a bordo del mito escocés, recibía el testigo de un equipo que había conquistado tres ligas, una Copa de la UEFA y había rozado la disputa de una final de la Copa de Europa. Muchos dudaron de esa decisión. Casi es justo decir, que el primero que dudó fue el propio Paisley. Pero algo debió vislumbrar Shankly cuando aconsejó a los directivos que la única manera de proseguir con la revolución creada por él mismo, era promocionar internamente al staff técnico. Siguiendo esa premisa, el segundo de a bordo debía tomar el mando. Y ese no era otro que Bob Paisley.



Nacido Helton le Hole (Sunderland) el 23 de enero de 1919, dedicó toda su carrera deportiva al Liverpool FC. Inicialmente como jugador, posteriormente como fisioterapeuta, para concluir como manager. Ingresó en el club en 1939 y como la amplia mayoría de los jugadores de su época, el conflicto bélico de la II Guerra Mundial, truncó su carrera futbolística profesional. Paisley formó parte del 73 Regimiento de la Royal Artillery en una unidad anti-carros de combate. Finalizada la guerra, retomó su práctica deportiva en las filas del club de Anfield. Como jugador actuaba como defensa central y nunca consiguió ningún título. Lo más cerca que estuvo de ello fue conseguir la clasificación para la final de la FA Cup del año 1950, batiendo en la semifinal al Everton por 2-0 con un gol suyo. Paisley no fue convocado para jugar la final que perdieron los Reds frente al Arsenal. Esa fue la gran desilusión de su carrera como jugador profesional. Cuatro años más tarde, Bob Paisley se retiraría de la práctica del fútbol profesional.



Tras su retirada, siguió ligado al Liverpool FC pasando a formar parte del staff técnico como fisioterapeuta. Pero en 1959 un hecho transformó radicalmente la vida de Bob Paisley y la del club. La llegada de Bill Shankly. Durante los 15 años que ambos compartieron el banquillo y el vestuario de Anfield, el club vivió una revolución interna increíble. Aquel club tétrico y desfasado a su tiempo, cobró un nuevo y revolucionario brío que le llevó de las divisiones inferiores del fútbol inglés a atemorizar a media Europa. Entrenador y asistente lograron 3 ligas, 2 FA Cups y una Copa de la UEFA. Y lo que es más destacable. Impregnar a toda una institución de una auténtica filosofía deportiva.



Una vez retirado Shankly, Bob Paisley tomaba el mando de un equipo perfectamente construido y diseñado para ganar. Obrando muy inteligentemente, Paisley no varió un solo ápice de los métodos y estrategias de su predecesor. A pesar de esto, el Liverpool no conquistó ningún titulo en la primera temporada al mando de Bob Paisley, obteniendo el subcampeonato de liga que conquistaría el Derby County. Aunque llegó a cosechar el record del club por victoria más holgada al vencer al Drammen noruego por 11-0 en la Recopa de Europa. Esa sería la única temporada que el equipo de Paisley acabaría en blanco. Las siguientes 8 temporadas los títulos caerían uno tras otro en las vitrinas de Anfield.

La temporada 1975/76, el Liverpool ganaría el campeonato de liga por un solo punto de ventaja sobre el Queen's Park Rangers. Además vencería a doble partido en la final de la Copa UEFA al FC Bruges, venciendo previamente en semifinales al FC Barcelona. El Liverpool FC volvería a reverdecer laureles una temporada después y de qué manera. Se volvería a conquistar la liga y la primera Copa de Europa llegaba por primera vez al Merseyside. El Liverpool derrotaría en su primera final de la máxima competición europea al Borussia Moenchengladbach por 3-1 en final disputada en el Olímpico de Roma, con goles de McDermott, Tommy Smith y Phil Neal. Y la temporada a punto estuvo de convertirse en un pleno absoluto, de haber logrado la victoria en la FA Cup, pero el Manchester United se impuso por 1-2 en la final de Wembley. Aquel equipo entre los que destacaban Clemence, los veteranos defensas Emilyn Hughes y Tommy Smith a los que secundaban unos prometedores Phil Thompson y el recién llegado Alan Hansen, el hábil Steve Heighway y los siempre letales Toshack y Keegan en la punta atacante, tan solo había hecho que empezar a labrar su leyenda en el continente europeo.



Pero la alegría nunca es plena y el verano de 1977 fue realmente convulso con la marcha del Liverpool del héroe y estandarte del equipo. Kevin Keegan decidía fichar por el SV Hamburg alemán por 500.000 Libras. Había que reaccionar rápidamente y Paisley encontró sustituto en Escocia. Por aquel entonces despuntaba en el Celtic de Glasgow un joven llamado Kenneth Dalglish y Paisley vió en él, el jugador que relevara en astucia y gol al ídolo de Anfield. No se equivocaría en absoluto. El tiempo y los títulos le darían la razón. Ese año, conjuntamente con el actual técnico del Liverpool, llegaría procedente del Middlesborough otro jugador sublime. Graeme Souness. Por ambos, el Liverpool desembolsaría una cifra astronómica para la época acercándose al millón de libras en el coste de sendos fichajes. La inversión rápidamente ofrecería sus dividendos. Una nueva Copa de Europa recalaba en Anfield tras la victoria por 1-0 en un abarrotado Wembley ante un viejo conocido, el FC Bruges. No obstante, la liga cayó en manos del Nottingham Forest. Una nueva rivalidad se originaba en el fútbol inglés. Y más si cabe cuando en la misma temporada los de Brian Clough arrebataban en el partido de replay la League Cup a los de Paisley.



La temporada 1978/79 vería como 2 mitos del club dejaban Anfield. Tommy Smith y Ian Callaghan. Pero las salidas serían compensadas con la llegada de un hombre que pese a no ser delantero centro ni caracterizarse por el gol, daría 2 Copas de Europa al club con 2 goles en dos finales. Nos referimos a Alan Kennedy. Esa temporada el Liverpool se vengaría del Forest y le arrebataría el título de liga con comodidad. Aunque la feroz rivalidad cobraría mayor intensidad al emparejar la Copa de Europa a Forest y Liverpool en primera ronda. El Liverpool no pudo superar en Anfield la ventaja de 2-0 cosechada por el Forest en el City Ground y el campeón caía eliminado. Por contra el Nottingham Forest de Brian Clough conquistaría ese año su primera Copa de Europa. Repitiendo al siguiente.

Nueva temporada iniciándose y nuevo mito que se despedía de Anfield. Emlyn Hughes. La temporada 1979/80 el Liverpool repetiría título de liga. Esa temporada sería recordada por la semi-final de la FA Cup disputada frente al Arsenal que requirió de hasta 3 replays. Finalmente los Gunners se harían con el pase a la final. La temporada 1980/81, el Liverpool de Paisley registraría su peor clasificación en el Campeonato de liga bajo sus órdenes. El Liverpool acabaría en quinta posición en una liga que se llevaría el Aston Villa. Pero ni mucho menos fue una mala temporada. Los Reds conquistarían la League Cup en el replay frente al West Ham, pero sobre todo, lograría su tercera Copa de Europa con el histórico gol de Alan Kennedy (tres años después, volvería a marcar el gol de la victoria en la final de Roma) que derrotaba al Real Madrid CF de los Camacho, Stielike, Del Bosque o Santillana en el Parque de los Príncipes de París.



Ese tercer entorchado europeo significaba también un nuevo cambio de ciclo al finalizar la temporada. Ray Clemence, Jimmy Case o Ray Kennedy dejaban el club. Pero esa sería la temporada de la llegada a Anfield del gol en mayúsculas. Ian Rush que fichara por los Reds dos temporadas antes procedente del Chester, empezaría a perforar mallas de las porterias rivales. A ello le acompañaba un Kenny Dalglish convertido ya en auténtica leyenda. Para detener las ofensivas rivales llegaba para sustituir a Clemence, otro guardameta llamado a ser leyenda. Bruce Grobelaar. Pero la temporada empezaba con un serio revés con la derrota en la final de la Copa Intercontinental frente al Flamingo de Zico por 3-0 en el Estadio Olímpico de Tokyo. A pesar de ese traspiés, se conseguía la League Cup frente al Tottenham y vencer nuevamente en el Campeonato de Liga frente al Ipswich Town de Bobby Robson. La última temporada de Paisley como manager del Liverpool sería la 1982/83. Un incontestable Liverpool volvía a imponerse en la liga con 11 puntos de ventaja sobre el subcampeón Watford. Ian Rush y Kenny Dalglish marcaban entre ambos 51 goles aquella temporada, que vió como además de liga, se obtenían la Charity Shield y la League Cup.



Paisley ponía punto y final de ese exitoso modo a 44 años de estancia en el club. El único club en el que militó si descontamos su etapa de amateur en el modestísimo Bihsop Auckland. Siguiendo la senda y enseñanzas que legó de su predecesor Bill Shankly, Paisley delegó funciones de manager en su segundo de a bordo Joe Fagan y con él, el éxito y los títulos no abandonarían Anfield con la llegada de una cuarta Copa de Europa y una nueva Liga. Bob Paisley no se desmarcaría del todo del Liverpool y durante varios años se convirtió en asesor de su alumno más aventajado que tomaría las funciones de entrenador. Kenny Dalglish. Pero en febrero de 1992 y tras serle diagnosticada la enfermedad de Alzheimer, Bob Paisley abandonaría toda actividad futbolística para vivir sus últimos dias en total discreción y en compañía de sus familiares y allegados.




Bob Paisley fallecería el 14 de febrero de 1996 tras su larga enfermedad. A partir de ese día, los homenajes y tributos no han dejado de repetirse por parte de club y supporters. El más visible y monumental es la Paisley Gateway que el club erigió el 8 de Abril de 1999 en homenaje al técnico como acceso a la mítica grada The Kop y que incluye en su ornamentación las 3 Copas de Europa conquistadas por el Manager que hasta la fecha ha conquistado más trofeos para el club. Bob Paisley un nombre que rezuma pura leyenda.



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